Botellas de Cerveza de Gres
de Argentina Siglo XIX
         
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Jorge di Fiore
Investigador
Febrero 2016

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Córdoba - para comenzar el año

La industria cervecera de Córdoba marcó una extensa época pico en el panorama nacional. Aquí resumimos los hitos de su vigorosa producción fabril, encabezada por nombres extranjeros, entre 1884 y 1990.
Nota rescatada del artículo de Víctor Ramés—Textual.

“Un alemán de nombre castellanizado, Guillermo Ahrens, nacido en 1841 y fallecido en 1880, es mencionado por un investigador (Jorge di Fiore) como el primer cervecero documentado en un censo de esta capital, cuya fábrica estuvo ubicada sobre la calle Bolívar, en Pueblo San Vicente, y produjo desde 1874 hasta 1913.
Pero el primer hito de la gran industria fue el siguiente establecimiento del que existe noticia, la Cervecería Anglo Argentina fundada por la sociedad de los empresarios ingleses Guillermo Colson y Guillermo Robinson, en la ciudad de Río Segundo, en 1884. Esta fábrica dio origen a una temprana y floreciente empresa que dominó buena parte del siglo XX.
Colson había comenzado la fabricación artesanal de la bebida en su propia casa, y mantuvo la sociedad con Robinson hasta 1890, en que vendió su parte. Desde 1890 la fábrica pasó a manos de la sociedad formada por Robinson, Tomás Peacock y Allan Ramsay, con el rubro de Tomás Peacock y Cía., y desde 1892 se constituyó en sociedad anónima llamada Cervecería Río Segundo SA.
Esta, paulatina y temporalmente comienza a desalojar a la Quilmes en muchísimas partes la superioridad de la cerveza Río Segundo”, es proclamado por “el aumento extraordinario de venta que tiene; en el mes de Diciembre la cervecería Río Segundo ha vendido más de cien mil litros de cerveza, pagando por sólo derechos internos la respetable suma de 5.300 pesos”. Más adelante afirma que “administra la fábrica el señor Tomás Peacock, inteligente y conocido industrial, esforzado pioneer de la industria, que ha dejado huellas benéfica a su paso, donde quiera que haya estado”. Y concluye con un suspiro, casi: “Ah, si tuviéramos la suerte de que vinieran a establecerse aquí algunos miles de extranjeros de la talla de Mr. Peacock, recién veríamos a Córdoba levantarse de una manera vigorosa.”
En 1907, la empresa Río Segundo se extendió a la ciudad de Córdoba construyendo una gran planta frente a la estación de trenes, en un amplio predio de pueblo San Martín, donde se llegaron a levantar siete pisos, empleando a más de 350 operarios. Para ese entonces, la pequeña industria cervecera de las provincias había ido desapareciendo, en tanto se establecían como líderes los grupos empresarios de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.
En La Voz del Interior de 1906, a poco de iniciada la edificación de esta planta, se lee: “Hoy nos es grato informar a nuestros lectores que los trabajos progresan de sorprendente manera y que los mejores auspicios son con este nuevo establecimiento que, poniendo un jalón en la historia de Córdoba industrial, honrará a la misma y prodigará los beneficios que siempre reportan consigo estas grandes empresas. El presidente de la sociedad anónima señor Hopkins y el director gerente señor Guillermo Robinson se encontrarán hoy en esta con el objeto de visitar e inspeccionar los trabajos de que damos cuenta.” En años posteriores, en el mismo diario se menciona como director de la planta al industrial inglés Albert J. Bray.
La fábrica cordobesa continuó produciendo por los siguientes sesenta y siete años, siendo adquirida en 1974 por los propietarios de la cervecería Bieckert, el gupo Bunge y Born, que la explotó por tres años, hasta el cese de la fabricación en 1977.
Por su parte, la fábrica original, en la ciudad de Río Segundo, adquirida en 1914 por el grupo Bemberg, fue cerrada definitivamente medio siglo después de su fundación, en 1935.
En 1911 se reunieron las acciones para crear la Cervecería Córdoba, cuya planta fue inaugurada en 1917 en Alto Alberdi, figurando como sus propietarios Martín Agst y Enrique Meyer, sindicados como muy próximos al grupo cervecero Bemberg. En La Voz del Interior de 1911 se hace referencia a “una nueva e importante cervecería a instalarse a inmediaciones de Las Rosas” y se comenta que “un activo y laborioso comerciante de esta plaza, cuyo nombre reservamos por el momento, está encargado por los numerosos accionistas de la constitución del directorio”. Luego se menciona como director técnico al señor Hermann Pollak, y se aclara que “el señor Carlos Meyer, gerente de la cervecería Quilmes en Rosario, nos pide hagamos constar que no es él la persona que con igual nombre y apellido diéramos en números anteriores, que estaba señalado para ocupar la gerencia de la nueva compañía a formarse en esta ciudad.” Este emprendimiento se mantuvo activo hasta 1990. Su elevada chimenea, emblema del paisaje urbano cordobés, cayó por el peso de la especulación inmobiliaria, en 2010.”


Jorge di Fiore
Investigador
Febrero de 2016

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Botella de Cervecería de Córdoba



Por Jorge di Fiore

Recién, para la primera decena del siglo XX, entraron al país botellas de gres, con etiquetas del fabricante local, bajo elsistema por transferencia. En ese sentido, ya nos habían aventajado el Uruguay y Chile, incluso, creo haber visto botellas con etiquetas en color. (Ver años atrás un artículo en Magazine).Por otra parte, el error del ceramista, de equivocar el nombre  Agst por Adts.
Pocas o ninguna se han encontrado, donde quizá puede que haya influido la Ley de prohibición en el país de envasar en botellas de gres.




Jorge di Fiore
Investigador
Febrero de 2016



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Cuando la cerveza venía en botella de gres



Rescatado del Blog “Los consumos de ayer-diciembre del 2011”

Quienes nacimos en la segunda mitad del siglo XX nos acostumbramos a pensar en la cerveza como una bebida presentada en botellas de vidrio o en latas. Sólo las viejas películas son capaces de poner en nuestro conocimiento que alguna vez existieron otros métodos de fraccionamiento y expendio, como los barriles de roble. Pero poco sabemos acerca de una manera de envasar la cerveza para su despacho al consumo que fue extremadamente común  y popular durante la mayor parte del siglo XIX y los comienzos del XX. Se trata de las botellas de gres, un material cerámico de alta calidad y mucha resistencia, al punto de que las botellas, una vez desechadas, solían ser empleadas como soportes en la construcción de contrapisos.
La industria cerámica tuvo un gran desarrollo en la Inglaterra victoriana debido a que las fábricas empleaban una enorme masa de obreros, lo que provocó la necesidad de subsidios estatales para evitar el achicamiento o el cierre de las factorías durante las épocas de crisis. Por ese motivo, los envases de gres provenientes de las islas británicas eran relativamente baratos en comparación con el costoso vidrio, que además no había sido plenamente desarrollado a escala industrial como sí lo estaba el material que nos ocupa. Los primeros registros de cerveza inglesa fraccionada en gres e importada desde nuestro país datan de principios del siglo XIX. A partir de 1820, y especialmente luego de 1840, la proliferación de fábricas artesanales de cervezas argentinas produjo un fuerte incremento en la importación de botellas para abastecer a esta próspera actividad.


De hecho, desde la década de 1840 hasta bien entrado el decenio de 1890 la cerveza se consumía más que el vino, como lo demuestran los descubrimientos arqueológicos urbanos. Al respecto, Daniel Schavelzon (1) señala que "la bibliografía de la época está signada por este tipo de descripciones, ya que el consumo de cerveza y de ginebra en el siglo XIX superaban ampliamente al del vino, por lo que se introdujeron al país millones de botellas que aún son habituales en contextos rurales. Su alta calidad ha hecho que, pese al tiempo transcurrido, aún continúen en uso o se conserven en excelente estado". 
El correr de los años hizo que a los envases más antiguos, presentados con simples etiquetas de papel, se sumaran otros mucho más vistosos y elaborados, con la marca incisa en el mismo gres o con etiquetas cerámicas de color generalmente celeste. Los tres tamaños más comunes eran los de 350, 400 y 600 centímetros cúbicos.

El gran consumo de cerveza en esos tiempos queda evidenciado no sólo por la gran cantidad de ejemplares que se descubre en las excavaciones, sino también por el número de fábricas existentes. La crisis de 1890 produjo las primeras quiebras y la actividad se redujo en un 25%, de modo que en 1895 fueron censadas 61 fábricas en toda la Argentina, que empleaban a 957 personas (2).
Todo indica que existía una buena variedad de tipos y sabores. De acuerdo con documentación analizada por el especialista Jorge Di Fiore (3), vale el ejemplo de la cervecería Italiana de Antonio Lagomarsino, que solicitó la adjudicación en 1876 de las marcas suyas en uso, con los nombres “Cervecería Italiana”, “Birra di Chiavenna”, “Bockbier”, “Cerveza Alemana” y “Porter”, cada una de las cuales tenía distinto sabor.
Para evitar que la presión hiciera saltar los tapones, los porrones venían cubiertos por un bozal metálico similar al de las botellas de vino espumante, cuya parte superior solía llevar el dibujo de una cabeza de chancho. Ello hizo que durante años se conociera al envase más extendido (el de tipo sinusoidal) con el apodo de "chancho" (4). Tampoco hay que descartar que al uso del apelativo ayudara, en parte, el perfil bajo, rechoncho y de color claro que presentaban los simpáticos contenedores cerveceros.

A comienzos de la Primera Guerra Mundial el gres fue perdiendo protagonismo paulatinamente a manos del vidrio. La última importación argentina de estas botellas se realizó en 1916, pero es razonable suponer que la reutilización de los sólidos envases hizo continuar su empleo por un par de años más. Luego, aquellos nobles recipientes, casi indestructibles, pasaron a cumplir funciones hogareñas decorativas (floreros) o prácticas (cantimploras, "bolsas" de agua caliente para cama), pero ya no volvieron a verse en las mesas de fondas, pulperías y boliches. Por fortuna, su extraordinaria resistencia conservó miles de ejemplares para la posteridad.

Notas:

(1) Arquitecto y arqueólogo. Titular de Centro de Arqueología Urbana de la UBA. Existen interesantes notas sobre arqueología de Buenos Aires y de otros sitios de América en su página http://www.danielschavelzon.com.ar/ y en la del CAUhttp://www.iaa.fadu.uba.ar/cau/

(2) Datos del censo 1895 citados por el Sexto Congreso Nacional de Estudios del Trabajo.

(3) Coleccionista e investigador. Posee una nutrida colección que se puede ver en su web http://www.botellasdecerveza.com.ar/  junto con documentos, testimonios y datos relacionados al gres.

(4) "Cuando el vino se tomaba en tren" mencionamos la extraña presencia de la cerveza "Chancho" en 1927, es decir, casi 10 años después de que dejaran de importarse los envases de gres y cayeran en desuso todas las costumbres aledañas a ellos. Una posible explicación es que en Uruguay existía (y existió hasta la década de 1970) una cerveza con esa misma marca explícita. ¿Se importaría desde Argentina? Eso es muy posible, como lo indican algunas publicidades en la revista argentina "Caras y Caretas" de la década de 1910. La siguiente es una antigua etiqueta de la cerveza marca Chancho
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Jorge di Fiore
Investigador
Febrero de 2016


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Quién hubiera dicho

Por Jorge di Fiore

Para fines de 1700, y entrando al siglo XIX, el capitán Vicente Cortés, de origen español, había terminado su misión encomendada por el virrey Vértiz, se retiró de la actividad militar y fue a instalarse en una sólida finca situada en las cercanías del convento de los Padres Recoletos.
La Recoleta, ubicada en extramuros de Buenos Aires, se presentaba como un lugar sucio, lleno de zanjones, chanchos orilleros y maleantes.

Este disponía de una mulata llamada María. Era sensacional, tanto que fascinó al titulado Capitán.
Además de cuanto podría suponerse, la mulata era una experta cocinera que sabía cocinar exquisitos platos criollos, que asimismo de todo el resto, encantaba al Capitán.
Pero no solo de noche María perturbaba a Cortés, también el recuerdo del cacique  y sus seguidores, peligrosos pampas estaban presente en sus recuerdos.

En aquellos años, la Recoleta estaba bien alejada de Buenos Aires, y no sería descabellado prever un ataque por parte de los nombrados aborígenes. El Capitán junto a esclavos mandó a construir en el subsuelo de su finca unos confortables y sólidos subterráneos donde poder escapar en caso necesario.

Las excavaciones subterráneas, se habían hechas con la mayor reserva, pues el Capitán tenía proyectado introducir mercaderías importadas provenientes de intrépidos marinos ingleses de su conocimiento. Mientras tanto Cortés, y sus secuaces, celebraban en el refugio suculentos banquetes.

En 1872, la finca de la calle Río Bamba y su vasto subsuelo, fueron adquiridos por don Antonio Lagomarsino, un italiano industrioso que estableció allí una fábrica de cerveza. Un año después, compró un terreno adyacente entre Río Bamba hasta la calle Chavango (La Heras)

El antiguo refugio de contrabandistas, los dominios secretos de la bella María,   una mulata famosa, el escondite de los unitarios y sede de petardistas airados y revolucionarios, fue invadido por el inocente aroma del lúpulo y el trajín de las maquinarias industriales, que don Antonio Lagomarsino instaló acompañado desde 1876 por Hammer & Herrmann, bajo el nombre Antonio Lagomarsino y Cía.-una sociedad de hecho.
Pasado pocos años la cervecera se disuelve.

-Cabe recordar que el señor Federico Herrmann, ya era cervecero desde 1855  en las calles Río Bamba y Paraná donde estaba  establecido con su fábrica en el local que arrendataria a la señora Gary de Muñoz, su propietaria.-
 
Con el tiempo, la finca y los subterráneos se hundieron en el anonimato y en el olvido hasta que fueron descubiertos para la mitad del siglo XX. En 1968, emprendedores nacionales decidieron instalar allí un restaurante, que se llamó El Lagar del Virrey”, que funcionó  hasta no hace muchos años. Quienes lo hayan visitado deben de recordarlo.

Febrero del 2016

 Fragmento rescatado: Colegio de Escribanos-Autor: Gutiérrez Zaldívar.   
                         
“Que habían resuelto disolver ambas sociedades a partir de ese momento y que, poniendo en ejecución lo pactado, transferían a favor del cesionario la parte que, como socio de las sociedades, le correspondía en las propiedades raíces que se detallaban, entre las cuales figuraban: * Una casa situada en la calle Paraná (luego Vicente López), entre las de Callao y Río Bamba. Una fábrica de cerveza establecida en la calle Paraná, esquina a la de Río Bamba con su terreno y edificios y con todas las máquinas, útiles y demás que ella contiene, cuyo terreno se compone de 60,62 m de frente por 117,30 m de fondo, lindando por el este, calle Paraná en medio (...) calle de Río Bamba (luego Ayacucho) en medio, con (...) la Empresa de Tramway Argentino; por el oeste, calle Chavango en medio (...) y por el sur, según su título con Mercedes Gary de Muñoz “y hoy” con Hammer y Herrmann. * Una casaquinta con frente a las calles de Paraná, Callao y Chavango, compuesto su terreno de 55,70 m de frente al este por 117,30 m de fondo, que forma un área de 6533 m2, exceptuándose de este área el lote descripto en primer término. Los tres terrenos constituían la manzana comprendida entre las calles Paraná, Río Bamba, Chavango y Callao y fueron aportados por Eduardo Hammer y Roberto Peltzer a una nueva sociedad que por ese acto constituían bajo la razón social de “Hammer y Peltzer” que tendría por objeto el negocio de droguería y la fabricación de cerveza. (1877) Hammer y Herrmann. Por escritura del 8 de noviembre de 1877 otorgada por el juez en lo Civil doctor Ángel E. Casares ante Dalmiro Magán, el lote descripto en primer término había correspondido a la sociedad “Hammer y Herrmann” por compra en la ejecución seguida por Hortensia Durán de Palacios contra Ventura Gutiérrez de Muzzei. La ejecutada lo había adquirido por donación remuneratoria que le hiciera Mercedes Gary de Muñoz el 9 de abril de 1874 ante Justo Carballeda. En escritura del 2 de noviembre de 1878 pasada ante Sinforoso Molina (Registro Nº 73), Antonio Lagomarsino, Eduardo Hammer y Federico Herrmann expresaron que por contrato del 19 de septiembre de 1876 ante Alfredo C. Ponce (Registro Nº 73) habían constituido una sociedad dedicada a la explotación de un negocio de cervecería bajo la razón social de “Antonio Lagomarsino y Compañía”, y que el primero cedía a los señores Hammer y Herrmann la parte que, como integrante de la mencionada sociedad, le pertenecía en la propiedad de las máquinas, útiles, edificios, terrenos y demás que constituía la fábrica de cerveza conocida con el nombre de “Cervecería Italiana de Antonio Lagomarsino”, sita en la calle Paraná esquina Río Bamba y a otra denominada “Chavango”, cuyo terreno se componía de 60,62 m de frente por 121,24 m de fondo, lindando por el norte con la calle Paraná, por el sud con la de Chavango, por el este con Alejandro Marca y por el oeste con la calle Río Bamba. (D4) (1872) Antonio Lagomarsino. Por escritura del 21 de febrero de 1872 ante Laureano Carballeda (Registro Nº 3), Mercedes Gary de Muñoz,  casada con Pedro Muñoz, había vendido a Antonio Lagomarsino un terreno que era parte de la quinta que poseía en el Cuartel 15 de la Ciudad, Parroquia del Pilar, inmediato a la Recoleta, calle Paraná esquina Río Bamba, que medía 60,62 m de frente al este por igual extensión de fondo. Por escritura del 4 de marzo de 1873 ante Tulio Méndez, Mercedes Gary de Muñoz, viuda de Pedro Muñoz, vendió a Antonio Lagomarsino “un terreno situado en esta ciudad, calle de Río Bamba esquina a otra denominada vulgarmente Chavango” que tiene 60,62 m de frente al sud “y de toda la extensión de fondo hacia el norte hasta tocar con la línea divisoria del otro terreno de propiedad del actual comprador”. El 7 de junio de 1879 ante Artola, Mercedes Gary de Muñoz, en virtud de la ejecución seguida contra ella por Juan Pedro Esnaola primero y su testamentaría después (juez José María Rosa, secretaría Nicanor”

“El autor acota como curiosidad, que: las botellas de cerveza usadas por la fábrica eran opacas, hechas de un material llamado gres y fabricadas en Escocia. Tenían pequeñas diferencias porque generalmente provenían de distintas partidas. Los envases eran retornables, dado el costo de su fabricación”

Marzo 2016

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ALGO DE HISTORIA DE LAS CERVECERIAS URUGUAYAS

Dirigido a los muchos coleccionistas Argentinos que también coleccionan botellas Uruguayas.

Sobre la base  del libro Historia de la cerveza en Uruguay-Armando O. Ramos Montevideo, diciembre de 2011.

Conrado Niding, Eduardo Richling, Friedrich Mux, pioneros de la cervecería uruguaya Popular, Montevideana, Germania: marcas del saber alemán.

Aún aceptando el valor de experiencias como la Cervecería del Cordón de Thibault Holveg o la Oriental de Alejandro Dosset, luego de Adolfo Robillard, el verdadero impulsor de una industria nacional fue un emprendedor hamburgués arribado poco después de la Guerra Grande. Conrado Niding era un inversor, filántropo y atento gestor de la cultura alemana, que en 1866 creó una firma que hizo historia: La Popular. Llamada así por la multitudinaria convocatoria de su planta fabril, la más moderna de América del Sur en su tiempo. Instalada primero en el barrio Palermo, y luego en la calle Yatay, de la Aguada, estaba diseñada como un amplio espacio recreativo, de puertas abiertas, que visitaban las familias de mediados y fines del siglo XIX. Su empuje dio lugar a otros negocios memorables. Luego de vender su empresa al austríaco Eduardo Richling, abrió la Montevideana, un ejemplo original replicado por otra celebridad cervecera: la Germania, de Friedrich Mux. Su esplendor se extendió hasta 1895, cuando él y sus antiguos competidores debieron ceder ante el consorcio que fundó la Cervecería Uruguaya. Su memoria de innovador es evocada, hace 145 años, como el patriarcal de las Fábricas Nacionales de Cerveza.

                                                                                       

                                    Fiesta en la cervecería La Popular                Festejos cerveceros

Las primeras cervecerías utilizaban un procedimiento manual de elaboración, muy primitivo, que apenas alcanzaba para cubrir la escasa demanda de una Montevideo devastada por el Sitio Grande. A principios de la década de 1850 la capital contaba con más habitantes europeos que orientales. Aquellos locales pequeños, abiertos por inmigrantes alemanes, suizos, franceses e ingleses, ofrecían una calidad artesanal muy simple, que sus compatriotas subestimaban, como muy inferior a la importada. Sus líquidos eran consumidos en las propias fábricas, en fondas, en bares de escasa reputación, o en fiestas populares de criollos. También hubo establecimientos en el interior del país: Colonia Suiza, Colonia del Sacramento, San José, Paysandú, Tacuarembó, Minas, Maldonado, eran localidades con notoria presencia anglosajona. Años después, a fines del siglo XIX, se produjo cerveza en Fray Bentos, a influjo del Saladero Liebig; en Rivera, por la fiebre del oro de Cuñapirú; y en la Villa Cosmópolis, por entonces un lejano paraje suburbano en la falda del Cerro, donde se radicaron los principales frigoríficos del departamento de Montevideo.

                                                     

                                    Cervecería Montevideana                                            Cervecería Germania

El precursor de una industria cervecera nacional fue Conrado Niding. Nacido en Hamburgo y arribado al país luego de la Guerra Grande, en 1866 abrió un establecimiento que con el tiempo se denominó Cervecería Popular, ubicado en la manzana de las calles Durazno, Isla de Flores. Santa Lucía (actual Santiago de Chile) y Arapey (Javier Barrios Amorín). Fue un hombre muy activo. En 1869 era miembro de la Congregación Evangélica Alemana, y el14 de mayo de ese mismo año participó de la fundación de la Deutscher Arbeiter-Krankenveiren, una mutual de salud y socorro mutuo concebida para asistir a los inmigrantes  germanos.
El emprendedor hamburgués encaró la difusión de la cerveza como un negocio, pero también como un bien cultural legado por sus antepasados, que se propuso compartir con su patria adoptiva. Fue un innovador que en el transcurso de su vida construyó otras dos fábricas. En 1874 se mudó a la calle Yatay Nº 8, cuando era un punto estratégico, cercano a la plaza de las Carretas que medio siglo después fue el Palacio Legislativo. Pero hubo más cambios: el aviso del traslado lo firmaba una sociedad colectiva: C. Niding y Cía. Una demostración de su talento y su capacidad de riesgo. No era rico, pero consiguió un préstamo hipotecario con un particular, por el que abonó intereses más altos que los ofertados por los bancos estatales o privados, mientras se asociaba con otros inversores que aportaron capital en el nuevo establecimiento. Por la misma época, era abierta muy cerca de allí la Cervecería Eliseo, de Alejandro Dosset, emplazada la calle Goes Nº 91 (actual avenida General Flores). El productor francés, le había vendido la Oriental a su compatriota Adolfo Robillard, quien a su vez se la traspasó a su sobrino Eugenio,  que se quedó con la planta de 18 de Julio Nº 854.
Fueron acertados los cálculos financieros de Niding, y su olfato comercial. Una ley proteccionista impuesta en 1875 por el dictador Lorenzo Latorre, benefició a la actividad cervecera, que pudo importar libre de gravámenes, la maquinaria, el lúpulo y los envases. Cinco años después era el director de una empresa de alta tecnología, que fabricaba cervezas “a vapor” similar a las alemanas, belgas o inglesas, y que elaboraba 2.400 kilos diarios de hielo para la maduración del producto. Ofrecía una bebida refrescante del tipo Lager, una doble, una sencilla, y también negras robustas; en barriles y en porrones; al por mayor y al por menor. Otro de sus negocios era el arrendamiento de su moderno depósito de frío, tanto a cervecerías como a otras actividades comerciales o industriales. 
Al nombre original le había agregado dos palabras. En su nueva sede, ubicada en el límite entre los barrios de Goes y Aguada, era la Nueva Popular, que poseía un amplio espacio recreativo y comercial que interactuaba con la planta productiva. En un informe técnico de 1877 consta que su complejo industrial poseía abundante maquinaria; disponía de carpintería, tonelería, herrería, caballeriza, depósitos, y salones para el expendio de bebida. Basta leer un aviso publicado ese mismo año en el diario El Siglo. “Esta cervecería tiene un local espacioso con hermosas  glorietas y juegos, para la distracción del público.”

Diez años después se la vendió a Eduardo Richling, un austríaco que trabajaba de corredor de la Bolsa de Valores de Montevideo, a un precio insólito para la época: 150.000 pesos (32.000 libras esterlinas). El proyecto de Richling era evolucionar aún más en el desarrollo tecnológico, por lo que invirtió otros 50.000 pesos, equivalentes a poco más de diez mil libras esterlinas. Así amplió casi al doble la productividad y organizó una renovada propuesta comercial que incluía salones de reuniones y fiestas, además de novedosas atracciones: música, canto y juegos temáticos. Le llamó: Cervecería Popular a Vapor
Por entonces, era una actividad protegida por el Estado. La ley aduanera de 1888 gravaba la introducción de la bebida extranjera, y favorecía la libre importación de maquinaria e insumos industriales. En otras palabras: el producto nacional desplazaba exitosamente al importado. Fue en ese contexto que la Montevideana de Conrado Niding comenzó a funcionar en 1890, en la manzana de Asunción, Cuareim, Lima y Acuña de Figueroa, en el barrio de la Aguada. Con capital propio y una parte recaudada por la venta de acciones, construyó un  edificio de cuatro pisos, sótano y maquinaria moderna, donde proyectaba producir 400.000 hectolitros anuales de cerveza. Su inauguración revelaba una transformación de su idea del negocio, que en esa nueva etapa concebía para abastecer sólo a los comercios, en  contraste con su primera etapa, continuidad de la artesanal, cuando ofrecía sus productos a los clientes que visitaban la planta.
En 1892, el prusiano Friedrich Mux abrió una nueva cervecería a orillas del Río de la Plata, en la rambla de Capurro, que llamó Germania. Poco se sabe del origen de este emprendedor, apenas que ocho años antes todavía era empleado en el Ferrocarril Central, y que vivía en el poblado de 25 de Agosto, departamento de Florida. La fábrica estaba organizada como sociedad anónima, financiada con la venta de acciones, a imagen y semejanza del exitoso modelo Niding, pero también porque era la forma jurídica que mejor se adaptaba al creciente requerimiento de capitales y tecnología.




La Popular, la Montevideana y la Germania en esos años se repartieron el mercado metropolitano, luego del cierre de la Oriental, de Robillard; de la Eliseo, de Dosset, y de la Cervecería Colón, fundada por Francisco Caldeyro. También habían desaparecido los pequeños artesanos, por la imposibilidad de competir con los modernos establecimientos industriales. Las tres dominaron el mercado hasta la crisis económica iniciada en 1890, cuando el Banco Nacional, fundado por Emilio Reus, cayó en el efecto dominó provocado por el quiebre de la casa británicaBaringBrothers of London. La consecuencia directa fue una dramática reducción del consumo, agravada en la industria cervecera, por la devaluación de las acciones de la Germania adquiridas en su mayoría por inversores locales. Los poseedores de papeles sin valor  deambulaban por la Ciudad Vieja, angustiados por el mal negocio que habían hecho, mientras las cervecerías se desfinanciaban.
La situación desembocó en la fusión de las tres fábricas, en 1895, por un acuerdo entre Niding, Richling y Mux. Así nació una nueva empresa: Cervecería Uruguaya, que emitió obligaciones hipotecarias, olvidado el desastre de Reus, que al año siguiente cotizaban en la Bolsa de Valores. Detrás de la operación estaba otro alemán: Augusto Hoffmann. Un productor rural y financista que controló la nueva sociedad anónima, acompañado por otros empresarios: Ernesto Beherens, Antonio Vitelli, Francisco Vilaró, Thomas F. Lane, Conrado Ferber y Werner Quincke.

Tras la fusión fue vendida parte de la maquinaria, se concentró la producción en la planta de Asunción, mientras el edificio de la calle Yatay era transformado en un espacio de consumo y recreación. Era la señal inequívoca de que las posibilidades productivas eran muy superiores a la capacidad de consumo de una plaza reducida. En 1897, una  ley estableció la devolución de impuestos a las bebidas nacionales que se comercializaran en el exterior. La disposición había sido solicitada por los industriales que necesitaban defender su capital mediante la exportación “a los mercados del Brasil”. El proyecto se basaba en competir con los fabricantes alemanes radicados en los estados sureños de Río Grande do Sul y Santa Catarina. 
Distinto fue el destino de los tres innovadores de la industria cervecera uruguaya de mediados y fines del siglo XIX. Eduardo Richling aceptó ser gerente de producción de la Uruguaya, un cargo más honorífico que influyente, desde el cual aportó su experiencia en un negocio que ya no era el suyo. Friedrich Mux continuó trabajando en pequeños emprendimientos, algunos años más, hasta su jubilación a principios del siglo XX. Cuando Conrado Niding dejó de ser maestro cervecero, también desapareció su presencia del escenario económico del país. Pero, de algo no hay dudas. Su notable memoria de creador de riqueza es evocada, desde entonces, como el patriarcal precursor de las Fábricas Nacionales de Cerveza.

“Niding fue un propagador de la cerveza, aventajando a sus rivales en cantidad del artículo y
provocando su abaratamiento”.Bernd Müller, en su libro Cerveceros, cervecerías, y porrones del Montevideo antaño.-

1867- Fue el año que el ingeniero Juan Alberto Capurro realizó el primer plano de la Cervecería Popular, de Conrado Niding. El emblemático espacio industrial estaba situado dos lotes contiguos. Uno era conocido como “Corralón”, de 1.844 metros cuadrados, 470 metros edificados, con ingreso comercial por Isla de Flores Nº 88, 92, 94, y vivienda con puerta en el Nº 90. El otro, de 554 metros cuadrados, 142 metros edificados, tenía salida por la calle Durazno sin número. El documento catastral se conserva en el Museo Histórico del Cabildo de Montevideo.

La Cervecería Montevideana fue una empresa innovadora que respondió a la oportunidad que significaba el fin de las grandes importaciones de líquidos alemanes, ingleses, belgas, franceses. Fue la primera que diseñó una estrategia de venta por mayor y de distribución en comercios. Introdujo los barriles de 10, 15, 30, 50 y 100 litros, que eran llenados y lavados por máquinas automáticas. De ese establecimiento salieron todos los toneles de roble y bombas de bronce, enfriados con cajones de hielo, que recorrieron el país en ferrocarril, entre 1920 y 1960.

                                                     

                        Chimeneas de La Montevideana.                         La Montevideana

Colombina
Conrado Niding formó parte de la comitiva uruguaya en la Exposición Universal Colombina de Chicago, realizada en 1892. Su Montevideo Brewing & Co obtuvo un premio, compartido con la Cervecería Nacional Ueltschi, de San José de Mayo. También promocionaba otros galardones obtenidos por sus bebidas, en las exposiciones de Paysandú y de París, equiparando la jerarquía de ambas ciudades.

Eduardo Richling fundó, en 1879, la Liga Industrial, y en 1898 participó en el nacimiento de la Unión Industrial Uruguaya, ambos fueron antecedentes de la actual Cámara de Industrias.
Schenzer
Fue un cervecero alemán, nacido en 1834 en un pueblo cercano a Colonia, a orillas del río Rhin, que durante diez años fue propietario de una fábrica instalada en Constituyente y Minas. De su actividad no han quedado porrones, ni documentos. Apenas se puede leer un aviso de prensa, cuyo recorte no conserva el nombre ni la fecha del diario. “El alemán don Christian Schenzer fabrica exquisita cerveza blanca, negra, doble y del país, que vende en barriles y en bocois, según sea el gusto de los compradores.” Para complicar aún más la investigación, su cervecería se llamaba Alemana, como tantas en la ciudad.

Cervecería Francesa

Estaba ubicada en la calle Cerro (Rincón) Nº 116, cuando publicó su primer anuncio, en el diario La Reforma Pacífica del 1 de diciembre de 1863: “Ofrecemos la mejor cerveza francesa del Río de la Plata, al por mayor y menor, al mínimo precio de dos pesos antiguos por cada docena llevada a domicilio”. La nota estaba firmada por su propietario: José Bilú.Wiese versus Dosset.
Hasta avanzada las primeras décadas del siglo XX, había dos versiones históricas sobre quien fue el primer cervecero del país. La tradición alemana mencionaba a “un tal Wiese” que en 1850 fabricaba de forma primitiva en el Cordón. La corriente francesa señalaba al normando Eliseo Dosset, primer propietario de la Cervecería Oriental, fundada en 1855. Ambos personajes elaboraron cerveza, pero algunos años después que Johan Friedrich Francke, de quienes algunos investigadores aún dudan de su existencia. Hasta 1880 había catorce cervecerías uruguayas habilitadas, previo pago de patente de giro, mientras que en Gran Bretaña existían casi 40.000 “public houses”.

Eran las botellas de barro utilizadas por las cervecerías del siglo XIX para envasar sus productos. Aunque hoy son una antigüedad, está registrada la circulación de cientos de miles de estos frascos fabricados en su mayoría, en la ciudad escocesa de Glasgow y en la inglesa Staffordshire, la capital mundial de la arcilla manufacturada. Los recipientes utilizados en Uruguay se distinguen entre sí por sus formas y aplicaciones comerciales. Thibaut Holveg utilizaba modelos similares a una botella de vidrio, de cuello largo que se iba estrechando hacia arriba. Los franceses Dosset y Robillard los preferían de menor altura, cilíndricos y de cuello corto, que son los más conservados. El borde de su gollete era espeso, para reforzar su cierre y facilitar su apertura. La Popular y la Montevideana, de Conrado Nidding, utilizaban un diseño mixto: delgado y alargado, pero con un gollete espeso. Eran creaciones artesanales exclusivas, muy buscadas en la actualidad, porque casi han desaparecido. También importaban los símbolos y textos identificatorios escritos en el exterior. Eran los signos de fábrica exigidas por la ley de patentes sancionada en 1877, para proteger a las empresas y adjudicarle la explotación de una marca comercial. En el caso de los líderes (Oriental, Del Progreso Popular, Montevideana, Germania, Ueltschi de San José, Popular de Paysandú, e inclusive la Uruguaya) no utilizaban este recurso, porque consideraban que era innecesario por su prestigio. En cambio, hubo firmas menores que reservaron una marca registrada: Del Cordón, Gambrinus, Francesa, Alemana, Colón, Del Plata, La Esperanza, La Mallorquina, Sudamericana, Eliseo, Sol Oriental, Peila de Colonia, Somale de Paysandú o Toedter & Hageman de Salto.
El inglés Josiah Wedgewood revolucionó, en el siglo XVIII, la producción seriada de porrones cerveceros con nuevas técnicas de manufactura, pintura y división del trabajo.

La tarea del cervecero 

Comenzaba a la una de la mañana, cuando colocaba la malta molida el día anterior en la cuba de infusión.Después le echaba agua fría, mezclándola a brazo, y le añadía agua caliente a 70ºC, sin dejar de revolver. Así creaba el mosto, que volvía a tratar a las cuatro de la madrugada: cocido en caldera, agregado de lúpulo, enfriado y otra vez a revolver. Entre las ocho y las diez debía realizar la fermentación, con procesos alternados de calor y frío, a temperaturas extremas, para llegar a una primera cerveza. A las cuatro de la tarde ponía a reposar el líquido en cubas con ruedas en el fondo, para sacarle los elementos insalubres. A las diez de la noche se abrían los caños por los cuales la bebida iba a parar a depósitos subterráneos, para su reposo. Pero allí no terminaba el trabajo diario. Mientras sus empleados estibaban bolsas de cebada, el cervecero iba a buscar agua que seleccionaba personalmente, también limpiaba el local, la maquinaria y los barriles. De allí la costumbre de dormir todos juntos en los galpones de la cervecería.

El tonelero era un hombre de confianza del propietario de la cervecería, porque de él dependía el estacionamiento del líquido, y en definitiva, su color, su textura y su sabor.


Hoffmann-Beherens-Lane
Nacido en Hamburgo, en 1828, el alemán Augusto Hoffmann había emigrado muy joven a Buenos Aires, donde se casó con Rosa, hermana del poderoso banquero Enrique Tornquist. Fue un rico estanciero de Mercedes, uno de los fundadores del saladero Liebig´s de Fray Bentos, que presidió entre 1892 y 1914. Fue titular del Banco Comercial y de la Fábrica Uruguaya de Alpargatas, asociado con su yerno, Ernesto Beherens, en la explotación de las 7.000 hectáreas de la estancia La Fe, en el departamento de Río Negro. El londinense Thomas Lane también tenía intereses en Alpargatas. Arribado en la década de 1890, su primer trabajo fue en la Compañía del Gas. Al poco tiempo asumió como gerente de Dique Seco de Montevideo Ltda, una multinacional tan británica como la Compañía de Tranvías que lo tuvo como director hasta su llegada, en 1910, a la Cervecería Uruguaya.

Vilaró Quincke-Ferber
En 1875 el catalán fundó una casa importadora de materiales para la construcción y de productos alimenticios, hasta que diversificó sus inversiones en varias fábricas de almidón, de municiones, de envases, en un aserradero, y en la Uruguaya. Los Quincke constituían un grupo económico en formación, originado en la firma importadora Ernesto Quincke, establecida en 1852. Fueron convocados a la naciente cervecería cuando participaban en el Banco Popular del Uruguay, del que Werner Quincke fue vicepresidente en 1925. Conrado Ferber era hijo del comerciante hamburgués Roberto Augusto, que había fundado en 1858 una importante casa comercial: Altgelt, Ferber y Cía. Estaba vinculado al mundo financiero de Buenos Aires, como socio de Ernesto Tornquist, quien en 1914 lo invitó a participar en el negocio cervecero.

Cervecería Palermo

La recordada cervecería argentina fue impulsada en 1897, por Conrado Ferber. (1) De sus cinco mil acciones iniciales, la mitad estaba a nombre de empresarios montevideanos y 200 quedaron en manos de Augusto Hoffman.

(1) En el mes de Febrero de 1897, la Cervecería Palermo fue inaugurada por su propietario Ernesto Tornquist, y tenedor de la mayoría de las acciones. Este ya había tenido que intervenir con prestamos para su construcción muchos años antes,1877, que no fueron cumplidos por sus conocidos amigos uruguayo/alemanes, que la habían denominado Cervecería Argentina.(ver Magazine Abril 2015- (Jorge di Fiore)

Jorge di Fiore
Investigador
Mayo 2016

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Origen de las cervecerías en Uruguay

La  introducción y  consumo de la cerveza en el país  no  empezó con la producción de esta bebida en el país.
Existen registros de censos nacionales, sobre la importación de botellas y barriles, correspondiente a las primeras décadas del siglo XIX, siendo los consumidores, casi con exclusividad, los inmigrantes europeos.Era una región la rioplatense en donde imperaba el vino carlón y la ginebra.

Las principales marcas importadas eran Marca Chancho: TS Hall & Co. – Liverpool /  Marca Ubique: George Curling – London / Marca Blood Wolfe & Co. – Liverpool /  Marca Tenent: Well Park Brewery/ Marca Chancho: W.  Edmonds –Liverpool. 

En el Río de la Plata, Buenos Aires ya estaba bastante mas adelantados que los uruguayos, o vendiendo cerveza importada-a veces de dudosa procedencia- o fabricada  artesanalmente de baja calidad.

Recién para -1831- Martín Thyn ensayo fabricar y exportar algo razonable, vaya a saber donde.
Lo mismo en -1842- Adolfo Bullrich  y Carlos Ziegler ofrecían mejor calidad tanto en cervezas blanca y negra. Esta fue la primera botella de gres que se tiene conocimiento.
Mas adelante, ya Juan Bühler-1845- la fabricaba con más sentido industrial y en escala con diversas bocas de expendio.
La historia de Emilio Bieckert, 1860- ya es harta conocida, cuya actuación trascendió en el mundo.

Sin duda en Montevideo a partir de 1828, también se debería fabricar cerveza en forma artesanal como sucedía en Argentina. Aunque según dicen. un alemán en el año 1850 hizo los primeros ensayos para despachar en su negocio Se tomaba a temperatura ambiente. El hielo era un lujo, en forma ocasional llegaba hasta Bs.As., desde Mendoza (Arg.) Para 1829 un genovés llamado Jacinto Caprile, lo traía desde los Alpes italianos, cargándolo en el puerto de Génova (200 Km.) en tres barcos de su propiedad, el Afra, Apollo y Adeialde (.280 a 300 tn) para luego de 12.000 Km “aterrizar” en el puerto de Montevideo y Bs. As, donde se lo guardaba y despachaba en los sótanos del restaurante Colón, ubicado en la plaza de Mayo.

Cuando volvía a Italia llevaba como lastre agua del Río de la Plata (escaseaba en Génova).sin dudas el precursor de la exportación de agua dulce a granel.
Para 1855 el hielo llegaba desde los Estados Unidos, en forma de barras envueltas en paja y depositadas en el fondo de las bodegas de los barcos, para ese entonces suponemos que ya se venderían cervezas frías en Montevideo Las que se producían antes de 1860 deberían ser similares a las chilenas y argentinas por lo que podemos deducir que eran una cerveza mediocre de tipo “porter” por el procedimiento de fermentación en caliente, destinado al consumo de los extranjeros Este tipo de cerveza era una mezcla de distintos tipos de cerveza inglesa, de color oscuro, pesada y con alto contenido alcohólico La importación para 1835 era escasa ya sea en barriles como en botellas Una década mas tarde las importaciones de estas  crecieron por diez, y en menos proporción los barriles.

Según la historia de las cervecerías en Uruguay, comienza en el año 1866, cuando un hombre llamado Niding, decide comenzar a fabricar cerveza en una pequeña habitación de la calle Durazno (Montevideo), debido a que Weize (alemán, compatriota de Niding) ya había emprendido su propia producción cervecera. De la asociación de estos dos pequeños productores, nace en 1874 la primera fábrica de cerveza, establecida en la calle Yatay. Tres años más tarde, aparecería  un tal Richling y decide comprar la fábrica y modernizarla a través de la introducción de máquinas a vapor para acrecentar la producción. Esta nueva fábrica, abrirá sus puertas bajo el nombre de “Cervecería La Popular S.A” su envase de gres decia Porrón de cerveza “Richling”. Inscripción: Cervecería Popular a vapor/Richling & C/R & C/Montevideo/Calle Yatay 8, Aguada. En la base inferior un oval sello gravado  “Port-Dundas/Glascow/Pottery Co. Era una cerveza de trigo, fuerte y moderadamente amarga”,  Al poco tiempo, reemplazó el trigo por la cebada y lúpulo que la importaba desde Alemania.
 
Luego de estos primeros pasos de la producción cervecera en nuestro país, surge un auge de las fábricas, con el nacimiento de “Cervecería Germánica”, fundada por Friedrich Mux en 1898, Este dato puede estar equivocado habida cuenta que también hay información sobre que  los hermanos Capurro ( Juan Alberto y Federico) fundaron una fabrica de almidón, una destilería de alcohol y la cervecería Germania en la zona de Capurro donde hoy están las instalaciones de ANCAP Alrededor de 1890  Niding vuelve nuevamente al rubro cervecero , fundando la Cervecería Montevideana.
Años más tarde, en 1895, nace la gran “Cervecería Uruguaya SA”, formada por la fusión de las tres grandes fábricas que monopolizaban el mercado uruguayo (Cervecería La Popular, Germánica y Montevideana). Además de estas estaban  otras como Cervecería Alemana (Fray Bentos), Cervecería San José de Mayo, Cervecería Suiza (Nueva Helvecia) S.A.”.En 1922, se unieron esta ultima con” y “Cervecería Uruguaya” fundando de esta manera “Cervecerías del Uruguay S.A”. En 1926 surgió en el mercado la “Cervecería la Oriental”  y más adelante en 1932, se originó la última fusión, de la cual nació “Fabricas Nacionales de Cervezas S.A.”.

Según el escritor Armando O. Ramos, en el Montevideo colonial sometida a las Invasiones Inglesas, a mediados de 1807, proliferaban las pulperías donde díscolos parroquianos bebían hasta el amanecer—lo mismo ocurría en los arrabales de Buenos Ayres-- los más poderosos aguardientes: caña, rhum de Brasil, cachaça. Los ocupantes británicos llegaroncon su liberalismo, su cultura, su libre comercio, pero también con un concepto de organización social inexistente en la Banda Oriental hispana. De inmediato, el comandante militar de la ciudad, John Whitelocke, ordenó que se la aplicara un impuesto anual de 120 patacones a aquellos “recintos de indisciplina”, para cerrarlos por la vía económica.
Al poco tiempo fueron inaugurados public houses controlados, donde se expendían cervezas tipo Pale Ale, Porter, Barley wine, Stout, traídas por ingleses e irlandeses. Los vecinos no tenían acceso a esos bares exclusivos, salvo los “discretos y educados” colaboradores del ejército usurpador, pero, aquellos sabores exóticos llegaron, ilegalmente, al paladar de muchos criollos y españoles. La cerveza británica fue uno de los productos que la plaza montevideana siguió importando, luego de derrotado el invasor, en setiembre de ese mismo año.

Los montevideanos brindaron por su independencia, de la España colonial y de la Junta de Buenos Aires, con dos barricas de cerveza que el comerciante Domingo Artayeta cobró 87 patacones. No existen registros de dónde fue la primera fiesta popular en la historia del país, pero sí que las vecinas y vecinos  bailaron “minuteos, chotis, polkas y mazurkas”, mientras disfrutaban  un “delicioso refresco servido a la concurrencia”.
José Artigas, líder de la recién creada Provincia Oriental libre y soberana, había dado la orden del más estricto ajuste de gastos, luego de una guerra extenuante, por lo que el tope de recursos para la celebración era de 200 patacones. Sacadas las cuentas finales, el erario público desembolsó 199 y el resto del dinero para el agasajo había sido aportado por notables figuras de la Patria Vieja: el propio gobernador Otorgués, Juan María Pérez, Julián Álvarez y el poeta Bartolomé Hidalgo, entre tantos.

El escritor Eduardo Galeano suele recordar que en la primera Constitución uruguaya, jurada en la plaza Matriz el 18 de Julio de 1830, hubo dos escenarios festivos. El oficial estaba cubierto de sombreros de copa de los caballeros patricios y de peinetones que sujetaban el cabello de las damas más elegantes del nuevo país. La otra escena, no muy lejos de allí, era protagonizada por una multitud de vecinos que bailaban, bebían refrescos a discreción y un líquido casero, de cebada y trigo, bastante espumoso, que debían pagar a precio “constitucional”.
La primera cerveza uruguaya descripta y registrada, data de 1846, en plena Guerra Grande que durante doce años enfrentó a blancos orientales y federales argentinos contra colorados uruguayos y unitarios porteños. Por entonces había 70 alemanes radicados en Montevideo y sus alrededores. Aquellos inmigrantes crearon instituciones educativas, religiosas y culturales, previa colecta de aporte obligatorio. Uno de ellos puso diez patacones por los que firmó un recibo con su nombre: Johan Friedrich Francke. Al dorso se aportaba más datos del donante. Escrito a mano, en inglés, decía Brewer outside the Cim, que en español significa: “Cervecero en las afueras del cementerio.”

 

“Una cervecería requiere abundante agua, límpida y cristalina”, afirmaba Milton Schinca, cuando planteó una duda sobre la actividad del pionero alemán en el ejido montevideano: ¿de dónde la sacaba el vital líquido? Y se responde: “El plano de Pierre Rico aporta una dato inesperado: por allí pasaba un arroyito, bien próximo, que el alemán utilizaba para fabricar una bebida espumosa, que para nada debería desdeñarse dado el saber de su creador” explica Schinca. Por entonces había dos necrópolis capitalinas: el Central, que quedaba en extramuros, y el británico, situado en las dos manzanas que hoy ocupa la Intendencia de Montevideo. En un plano realizado ese mismo año por el francés Pierre Pico figura marcada la referencia de la Cervezería de Francke, donde comenzaba el camino de la Estanzuela, la actual calle Constituyente. 
La residencia, granja y fábrica del cervecero quedaba en el nacimiento barrio del Cordón, donde estaba la línea de avanzada del ejército colorado-unitario. No es difícil imaginar que sus clientes más asiduos eran soldados que custodiaban las baterías emplazadas en los alrededores: Segunda Legión, Mayor Corro, Rondeau. También bebían su líquido cercano al tipo Lager, alegre y refrescante, los obreros de los hornos de las fábricas de ladrillos Artola y de Lomba, situadas cerca de la actual plaza de los Treinta y Tres. Su negocio era frecuentado por peones del saladero Ramírez, que funcionaba en el barrio Palermo, y por propietarios y clientes de viverosy huertas de la zona. Francke promocionaba su bebida como de calidad similar y más barata que las “verdaderas”, porque estaba elaborada con materias prima nacionales. 

A fines del siglo XIX la cerveza era una bebida masculina, impropia para damas honestas y decentes.Uno de los reductos más populares de aquel brebaje sin prestigio era la cervecería La Paz, ubicada cerca del Bajo aduanero.

Alemana
“En la fábrica de cerveza calle 18 de Julio Nº 310 se vende cerveza buena á dos patacones la docena, y por mayor más acomodado. También se cambia por cualquier efecto de almacén.” Así decía el aviso publicado el 1 de diciembre de 1843, en el diario El Nacional, que demuestra la existencia,  sin más datos, de una cervecería anterior a la de Francke, en la vereda norte de donde hoy se encuentra la plaza Cagancha, que por entonces no había sido delineada. No existe documentación que aporte datos sobre su propietario, ni el formato del emprendimiento, ni sus productos. Apenas se sabe que en el mismo edificio, quince años después estuvo instalada la Cervecería Alemana.

“Hay en venta en casa D. Juan J. Kemsley y Cia, vino de oporto, ídem de jerez, ídem de pontac de calidad superior y cerveza blanca y negra.” 
Aviso del diario El Nacional, del 1 de julio de 1843.

Tornquist
Fue un poderoso comerciante de Montevideo y Buenos Aires, afincado en la década de 1820, primer cónsul de un estado alemán en Uruguay: la ciudad Hanseática de Bremen. Jorge Pedro Tornquist (padre de Ernesto) registró, a fines de 1830, el arribo al puerto Montevideano de 2.528 docenas de botellas de cerveza por un valor de 8.713 patacones, a razón de 0.28 por unidad.
A mediados de la década de 1860 hubo dos fábricas de cerveza con el mismo nombre: Alemana. Una en 18 de Julio, propiedad de Juan Lesnar, y otra en la calle Zabala Nº 140, de Juan Kiefer. También había una Cervecería Francesa, de José Bilú, en la calle Cerro Nº 116.

Aviso Fonda
“Se vende un establecimiento de corto capital en la cervecería esquina de la Plaza Artola en el Cordón. En la misma casa  hay  un carruaje de un caballo con los respectivos arreos.” El anuncio publicado el 14 de abril de 1853, en el diario Comercio del Plata, aporta un indicio cierto sobre la existencia de un negocio anterior a la Cervecería del Cordón que el alemán Thibaut Holweg abriera diez años después. Esta competidora directa de Francke, poseía un transporte para llevar su bebida a fondas de la Aguada, Barrio Sur y Palermo y hasta al arrabal portuario. Las fondas eran casas populares de comida, la mayoría propiedad de españoles e italianos, donde la clientela almorzaba o cenaba a precios económicos con vino casero o cerveza nacional de bajo costo.”

¿Que era el cordon?

Según Carina Errico, Fue una de primeras zonas pobladas en las afueras de la ciudad amuralladas de Montevideo, y recibió su nombre en honor a un cordón de piedras que enmarcaba el éjido.lugar del pasaje fluido de las tropas hacia el Norte.
Aunque cumplió oficialmente 141 años en el 2012, los primeros caseríos datan de 1767. Conocidos fines de 1700 como villa del Cordón, por estas tierras pasaron ilustras pobladores que hoy dan nombre a muchas de sus calles.Descubrirlas será misión de quien lo recorra con algo de información y algo de imaginación.

 

 

 

 

 

 

Fuentes consultadas
Alberto Moroy
Propias

Jorge di Fiore
Investigador
Julio 2016

 

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No se quedaban atrás a mediados del siglo XIX
       Puerto de Buenos Ayres

Aviso:
Precios corrientes de Lanchaje
Para la carga y descarga- en ejecución desde el 1 de Abril de 1863

Desde Balizas-
Barrica de Cerveza   Pesos Reales 4.00  por cada una.
Demoras: Después de dos días, según el cómputo del buque, se deberá abonar la suma de 200 pesos por dia en concepto de sellos por demora.

Fuente:
Guía de Forasteros-Antonio Pillado-1864

Jorge di Fiore
Investigador
Julio 2016

 

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CERVECERÍA SAN CARLOS – SAN CARLOS SUD - PROV. DE SANTA FE
     

En la zona llamada Las colonias-San Carlos Norte-San Carlos Sud-y San Carlos Centro, dónde la migración que llegó procedente de colonos europeos a partir de 1858, y que fuera precedida por Carlos Beck Bernard, fundando la colonia San Carlos Sud.
Entre estos se encontraba Francisco Neumeyer quien estableció una cervecería en 1884 llamada “Francisco Neumeyer –Cervecería San Carlos Sud

El agua de pozo no era de buena calidad por lo que decidieron utilizar agua de lluvia, que convergía en grandes piletones.

 

Foto gentileza del Sr. Germán Palleros, enviado a correo de lectores. Año 1884-1890   

 

 

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EL GRES Y SUS APLICACIONES

Por Jorge di Fiore

El gres es una cerámica de alta calidad. De gran fortaleza física, impermeable a los líquidos y resistente a las altas o bajas temperaturas, debido al horneado de 12-14 ºC.
De tradición netamente europea en especial del norte del continente desde el siglo XVI. En nuestra región comenzó a circular desde el siglo XIX, ya en gran escala, no obstante  desde un siglo y medio atrás  ya se habían importado elementos, sobre todo domésticos, vajilla y objetos para cocinar.
Su tecnología se transmitió rápidamente a los Estados Unidos, elaborando los mismos, clay, pero de una calidad algo inferior. No obstante cuando era necesario, por su calidad, impresión y acabado Salt Glase, estos los importaban del Reino Unido.

En nuestra región a comienzos del siglo XX, la importación del gres ya manufacturado, se había expandido notablemente, en especial por su durabilidad y  menor precio. Su rehusó fue determinante ya que no se rompía tanto como el vidrio. El público, en general el rural, ya se había acostumbrado a este material y es por eso la amplia duración de esta cerámica. (Según Schavelzon, la adquisición de estos se debía no solo al precio sino más a la duración del rehuso)

Gres - La Cerveza
Fechamiento 1820  a 1916

 Colección J. di Fiore

Los envases de cerveza son los más comunes de encontrar. Existen en el país muchas colecciones  privadas proveniente de excavaciones en numerosas provincias.
Se trata de botellas color blanco marfil cuyos géneros son cilíndricos y sinusoidales, que establecen las dos formas mas conocidas.
Con la apertura del comercio y en especial luego de la Independencia, más el ingreso de la cerveza por parte de Inglaterra potenció el consumo de esta, en tal medida que sobrepasó y  debilitó el despacho de vino; La cerveza se había popularizado. Podemos  ubicar para la década de 1820 que estas eran sinusoidales con o sin baño de chocolate en el hombro. (óxido de hierro)

Para mitad del siglo XIX, comenzaron a llegar las de forma cilíndrica, de pasta blanca pero raramente con el baño de óxido de hierro. Las cervecerías ya las solicitaban con la marca de su negocio, estas eran en bajorrelieve, tanto en el hombro como en el pie de la botella.
Cuando los ingleses y escoceses pudieron observar el gran crecimiento del consumo, comenzaron a ofrecer las mismas en etiquetas en relieve de la misma cerámica, generalmente en colores azul y los derivados de ese color o bien dado a los variados ceramistas en la gama desde azul fuerte, celeste y gris azulado, conociéndose una sola etiqueta color blanco.

Para 1880, comenzaron a fabricar las botellas con etiquetas ya impresas, generalmente en negro y azul, algunas de muy buena calidad y otras no tanto debido a diversos sistemas de impresión. Antes de terminar el siglo se utilizaba también el sistema por transferencia, en negro y luego en colores suaves.Este sistema en colores no llego a la Argentina, pero si a los dos países vecinos.

Pero, para 1914 aproximadamente, la primera guerra mundial acabó con la importación de estos productos, no obstante los últimos años habían ingresado alrededor de un millón de estos envases impresos y lisos.
Había en esos momentos cuatro representantes bastante significativos con oficinas en el centro de Buenos Aires y en Gran Bretaña y Escocia. No solo tomaban órdenes de las cervecerías, sino que acopiaban tanto botellas como cualquier otro insumo para envasar.

Argentina, Uruguay y Chile eran sus clientes.

Un detalle interesante es que los envases que venían llenos (sinusoidales de 22 centímetros de altura) cuya etiqueta era depapel, y su cerramiento de plomo, ya sea liso o estampado o una cubierta redonda y un precinto de alambre que sujetaba el tapón. Debido a esto muchos cerramientos de plomo tenían impreso un cerdo, les quedó popularmente en nombre  de “cerveza chancho”


Algunos precintos fueron restaurados pudiéndose observar los siguientes nombres (Volpe –Schavelzon-1994)
T.B Hall & Co. Trade Mark – Export Bottles – Liverpool---Blood Wolfe & Co.Liverpool—Wm. Edmons Liverpool—George Curling & CoTrade Mark London---Well Park Brewer.
Algunos  de los fabricantes de envases fueron: J. Macintayre de Liverpool; Price de Bristol 1735; Port Dundas de Glasgow-1819/1934 ;H. Kennedy de Barronfied,Glasgow; 1866/1929;Camperfield Glasgow 1850/1905;Midland Pottery Liverpool; Midland Pottery de Melling; Grosvenor de Glasgow 1869/1899; Powel de Bristol 1830/1906 y 1816/1830 ; Davidson de Glasgow ;Murray de Glasgow 1870/1898; Doulton de Lambeth 1858/1870 ; Govancrof de Glasgow 1913; Doulton and Watts;1820/1858 - Ver: www.botellasdecerveza.com.ar
Durante el siglo XX, para conmemorar eventos especiales, algunas cervecerías mandaron a fabricar botellones conmemorativos con tapa de porcelana a presión - Cervecería Los Andes, Cervecería Quilmes, Schlau etc. para 1910, Centenario y veinte años de su fundación.
Durante las décadas que abarcan el período 1930 a 1950, varias fábricas de cervezas, las que quedaron en pie, como ser Quilmes, Schlau, Cervecería de Córdoba, Ándes de Mendoza, Cervecería del Norte, Cervecería Santa Fe, Río Segundo, la Germania, mandaron a fabricar vistosos botellones  de gres de alrededor de un litro y medio con sus respectivos tapas a presión observándose en diversos materiales como porcelana, madera, vidrio etc., y con la marca de su cervecería.

El motivo no era la venta masiva de cerveza, sino la de obsequiar a sus distribuidores a efectos de ofrecer la publicidad del producto. También con motivo de algún aniversario.
Es como si hoy vemos en algún bar una botella de whiskey o de champagne de varios litros.
 
La mayoría de los fabricantes de estos botellones eran ingleses en especial de la cerámica Bourne, Denby en Inglaterra, pero también los hubo alemanes. Como novedad, diríamos así, solo pude apreciar que la Cervecería de Córdoba las mandó a fabricar a una cerámica alemana llamada Wick Werke AG. En el caso de Schlau se verificó sellos de Bourne Denby y Wick Werke AG.
En el caso de Quilmes pasó algo similar, sellos de Bourne Denby y otras con un sello que solo dice Mettlach.
Mettlach es una  pequeña ciudad a orillas del Sarre alemán que se hizo conocida a partir de 1909 por la Compañía Villeroy & Boch, otra, al parecer no había, por lo que no sería extraño que los Bemberg, dada su influencia internacional, recurrirían a esta manufacturera para su confección. (di Fiore Magazine – Marzo 2011)

 

Gres - Moldeado blanco
Fechamiento Siglo XVI –Siglo XVIII

Estos complementos de gres, blancos moldeados, se trata de uno de los de mas alta calidad fabricados en Europa y que la arqueología los ha identificados como Moulded White Salt Glased Stoneware.Es un gres muy fino y delgado totalmente blanco mate cuyas paredes son de 3 a 4 milímetros de espesor, formados por granos trasparentes blancos al que se agregó sal para darle una buena textura final.  Usada para vajillas de alta calidad, finas y caras, cuyo destino y consumo era  en Europa.
Según Shavelzón, resultó difícil su encuentro en la regíon.

Gres – Ginebra

Fechamiento siglo XIX – XX  
 11.5 x 3,5    Colección J. di Fiore

La ginebra comenzó a difundirse en el norte de Europa especialmente en Holanda en el siglo XVII. En un principio fue vendido como remedio en farmacia.
No tuvo en los primeros años un envase determinado y confirmado, o botellas de vidrio cuadradas o botellas de gres de forma cilíndrica. Se cree que los monjes holandeses crearon la ginebra como medicina a mitad del siglo XII  para combatir la peste bubónica. 
A finales del siglo XVI, los soldados ingleses descubrieron en Holanda la Genever, después de presenciar su efecto en los aliados. La llevaron con ellos de vuelta a Inglaterra.
Los principales productores fueron  Inglaterra, Holanda, Alemania y en general sus envases eran de gres y en algunos casos de vidrio aunque en nuestro medio sólo entraban de Rótterdam y Ámsterdam.

El gres para la ginebra, era de pasta de color gris, o blanco grisáceo con el frente color marrón que podría variar la tonalidad o ser más o menos rojizo.
Los fabricantes de cerveza locales o despachantes de licores, lo importaban con su nombre, impreso bajo relieve, el nombre del local, dueño y su dirección en la base de la botella.
Era una botella “tipo chancho” de un espesor menor a la de cerveza, gris en la pasta y marrón glased en el frente.
En los finales del siglo XVIII, comenzaron a negociarse en Buenos Aires diferentes marcas en contenedores de gres cuya altura estaban casi generalizadas con una altura de 25 centímetros y una base de 9 centímetros. Esbelta, cilíndrica con un pequeño pico donde se podía observar  a pocos centímetros la marca en bajo relieve del fabricante de la bebida.
Dependiendo de la marca algunas botellas  disponían  de una pequeña asa en la parte superior. Más adelante comenzaron a usar  vistosas etiquetas de papel. Poco y nada se ha visto con el sello inciso del fabricante de la botella.
En el interior están muy claras las evidencias de la   marca del torneado.
Con el arribo de la gran guerra, estos fueron desapareciendo, para que una vez extinguida, comenzase  a retornar la importación.

Gres - Tinta, Tinturas y Tinteros
Fechamiento  siglo XIX  y XX
  Colección J. di Fiore

Las botellas y tinteros, aptos para realizar una amplia y variada colección fueron, en su mayor parte, fabricados en Inglaterra y enviados en un principio a América del Norte y, luego, a todo el mundo en grandes cantidades durante todo el siglo XIX. Estos envases de gres fueron producidos en masa arenosa en alfarerías antiguas y fábricas en Inglaterra y Escocia.
La mayoría, bajo el sistema de horneado a la sal (Salt Glaze), el mismo método utilizado para la fabricación de las botellas de cerveza. (1)
Los colores de las botellas, en general, eran de una variedad de tonos earthtone (tonos de tierra), así como beige y blanco, en especial en los contenedores de origen francés. Las vasijas de tinta más comunes fueron pequeños cilindros que medían cerca de 5 centímetros de alto. La mayor parte de ellas fueron vendidas en el temprano siglo XIX y hasta principios del siglo XX, cuando fueron sustituidas por envases de vidrio. Durante ese período, se exportaron a América del Norte en grandes cantidades junto con otros artículos de gres. Eran baratas y había una gran demanda de estos pequeños tinteros "personales" en gres, dado que la población, en especial la de bajos recursos, comenzaba a recibir una educación obligatoria y la demanda para la tinta y las plumas era escasa. Al ser de este material, las botellas pequeñas (tinteros)  podrían tener una manipulación brusca sin romperse.
Los alfareros estadounidenses, que existían en buena cantidad, comenzaron a fabricar estos envases, pero no de la calidad de los ingleses, sino en clay. Estos tenían un acabado más rústico, ya que no disponían de las técnicas de los británicos ni de la de los escoceses.
La guerra civil americana hizo que la demanda aumentara en forma desmesurada, en virtud de que cada combatiente llevaba su pequeño tintero. El gres era lo ideal.
Durante el siglo XIX, las botellas de gres saltglazed fueron utilizadas incluso como lastre de los buques en ciertos viajes de ida y vuelta a América del Norte y a muchos otros países. En Gran Bretaña, estas tintas de envases cilíndricos pequeños, eran muy populares y se conocían bajo diferentes nombres: 
“Tintas de Penny”, “Tintas Button” y, también, “Tintas Pork Pie”.
El siglo XIX fue la etapa en que la educación en la población mundial fue en aumento en toda la tierra, y era necesario una botella que fuese duradera, pequeña, fácil de transportar y de bajo costo. En los Estados Unidos, y a través de los años, las excavaciones en los campos de batalla y campamento fueron frecuentes y en la actualidad se venden como “Tinteros de la Guerra Civil”. 
Las botellas de gres “Master”, generalmente tenían una etiqueta de papel de los múltiples fabricantes de tinta, en sus diversos colores del fluido. No obstante, también tenían su marca gravada o ambas cosas. Los tamaños eran diferentes de acuerdo a los centímetros cúbicos del contenido, pero en la mayoría de los casos estas tenían un pico vertedor para el llenado de los tinteros. Las formas más usuales eran las cilíndricas, pero también estaban las exóticas. La mayoría fue realizada por los alfareros más importantes, como Doulton, Bourne, Lovatt & Lovatt, Grosvenor, Price  y muchos otros como el francés P.Langeron-Pont des Vernes -Saône Loire.  Una variante se ha podido observar en botellas color marfil y marrón de origen francés con cuatros rayas circular a pocos centímetros del hombro.
Por el lado de los norteamericanos, se destacaron Akron Pottery, de Ohio, Keystone Pottery de Rochester, Smith & Day de Norwalk. Se ha observado un tercer color, el gris verdoso. Estos eran cerrados por el fabricante del producto con un corcho o un tapón de baquelita y lacrado, a veces con su sello. Algunos fabricantes reconocidos, le incluían cerca del pico vertedor un pequeño destapador de solo cinco centímetros para poder abrirla. Esto ocurría solo en las botellas de tinta master, con pico vertedor, para introducir el líquido en los tinteros.
Con respecto a los envases de tintura estos tenían una boca más grande para poder volcar el contenido en las piletas de teñido.
La mayoría de estas tintas, que hoy están manos de los coleccionistas, ha pasado muchas décadas debajo de la tierra, y se calcula que el 1% ha logrado sobrevivir intacta.
Otra gran ventaja que tenía el gres, para la tinta y la tintura, además de su durabilidad e impermeabilidad, era el impedir totalmente el paso de la luz solar, algo muy importante para el fluido.

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Gres - Aguas Minerales
Fechamiento Siglo XVI - Siglo XIX
     
Colección J. di Fiore


El agua mineral se envasó por primera vez para su venta en el siglo XVI. Provenía de las aguas termales del pueblo de Spa, en las Ardenas belgas. Se las vertía en vasijas de barro, parecidas a botellas y luego se las empacaba en cajones de madera.
Los habilidosos comerciantes de ese tiempo las transportaban por tierra y mar,  vendiéndolas en lugares muy distantes de sus propias fronteras. En 1772, Spa exportó a las distintas capitales europeas 134.000 botellas de agua. Sólo en Suecia se importaron aproximadamente 30 mil tinajas y botellas de agua mineral provenientes de distintos establecimientos termales.

La cultura de los establecimientos termales floreció en Europa en el siglo XIX, envasándose y exportándose agua principalmente de los manantiales alemanes, franceses e italianos.
Se consideraba que el agua era beneficiosa para la salud y podía curar las enfermedades.

Durante el sigo XIX, los campesinos abandonaban los campos para ir a trabajar a la ciudad: éste fue el comienzo del éxodo rural. La población urbana iba aumentando a medida que la industria iba desarrollándose. El flujo de habitantes obligó a las autoridades a controlar el aprovisionamiento de agua y tomar medidas sanitarias.
La higiene se convirtió en un asunto moral y el termalismo empezó a desarrollarse.

Desde 1823 en Francia, un decreto real reglamentó el comercio del agua mineral.
En 1840, las técnicas de embotellado se perfeccionaron y en 1856 una ley establece la declaración de interés público y la protección del perímetro de los manantiales.
Gobernaba Francia Napoleón III, que padecía problemas de salud. Fue entonces cuando oyó hablar de un agua con grandes  facultades curativas.
Conciente de la virtuosidad de dicha agua, en 1854 decide comprar las tierras cercanas a la pequeña villa de Vitell, al Nordeste del país. La expresión «agua pura» comenzó a generalizarse.

En el siglo XIX, junto con el termalismo, aparecen las aguas minerales en botella: desde entonces la “cura” pudo hacerse a domicilio. A partir de ese momento, el agua embotellada va a conocer una expansión considerable. En efecto, a fines del siglo XIX, la ciencia alerta a la opinión pública sobre los peligros del agua de pozo, causante de muchas enfermedades, como el cólera.
El agua mineral en botella se transforma entonces en una fuente de pureza y, por lo tanto, de salud.

El agua mineral  procede de manantiales  que contienen varios minerales, tales como sales y compuestos de azufre.
Esta  puede ser efervescente (es decir, "brillante"), debido a los gases contenidos.

Las aguas minerales también se consumían  en sus  fuentes naturales, que se refiere como "tomar las aguas" o "tomar la cura," en los  lugares  tales como balnearios , cuartos de baño , o pozos.

El término spase, derivado de Spa, era un lugar donde se consumía agua y se bañaba  en ella con fines   terapéuticos. La historia del agua embotellada, en realidad, se remonta al siglo XVIII, en Europa. Los europeos embotellaron lo que llamaron el agua mineral de diferentes manantiales en todos los   sitios en donde estos existían.
Los contenedores o porrones eran de gres, unas cerámicas vítreas o semi-vítreas, similares a las botellas de ginebra, cilíndricas y esbeltas. El  gres se difería, en aquellos tiempos,  de otras cerámicas  por ser más opaco, rústico y de gran resistencia, pero a diferencia de las botellas de ginebra, estas llevaban grabadas bajo relieve, muy trabajados, sellos con los datos del propietario y lugar de procedencia.No poseían ningún sello del alfarero pero si tenían debajo del asa una sigla y un número.
La industria  post-medieval del gres, en Westerwald, (después de 1400) se centró en el este del Rin alrededor de ciudades como  Grenzau y Grenzhausen. Con el tiempo, estas   fueron  fusionadas y se ampliaron en una sola ciudad, Grenzhausen.
La prodigiosa producción de la industria de la  cerámica Westerwald se debió a la disponibilidad de la excelente calidad de  arcillas muy plásticas de la región de Ckerland - una de las fuentes más ricas en arcilla fina para  alfarería en el noroeste de Europa.

Selters es una marca alemana de agua mineral natural procedente de los pozos en el área   de Selters, en Hesse, en las montañas de Taunus. 
El agua mineral de Selters Nassau se exportaba a Inglaterra a principios del siglo XIX y pudo haber llegado a los EE.UU. ya en 1846. El más famoso, fue el Selters Springs, en Niderselters y el agua fue naturalmente gaseosa. Se dice que la palabra "agua mineral" para denominar el agua de soda que  originó Niderselters. Selters ha sido popular como un complejo de spa y el agua se ha utilizado para la salud, así como por su sabor. 
El agua se ha exportado en grandes cantidades durante algunos siglos.
En 1787 JF Westrumb informó  que más de un millón de botellas de  Selters se exportaban a todo el mundo.  Las botellas de agua  Selters eran comunes durante los siglos XVII al  XIX, envasadas en altas botellas de cerámica de gres con una pequeña asa en la parte superior.

Torben Bergman en 1775 hizo un análisis exhaustivo del agua mineral y presentó la forma del agua carbonatada para imitar las aguas minerales genuinas.
La producción en el famoso y principal Niederselters se terminó en 1999, pero la producción continúa en un pozo en el pueblo cercano (a 25 Km.) de Selters-Löhnberg , en uso comercial durante casi 200 años, así como en su competencia en Oberselters .
El nombre  Selters es sinónimo de agua mineral, bien conocida en el mundo.
Las cuatro villas o ciudades que más preponderancia tuvieron en el dominio del gres y sus artefactos, fueron:
En Alemania, Siegburg, Raeren, Frechen y Westerwald.
En el Reino Unido,  Lambeth y Fulham

Para ver marcas y fotos- www.botellasdeagua-gres.com.ar

 

Gres - Otros objetos


Fechamiento: Siglo XIX – Siglo XX


Frascos para alimentos

Colección J. di Fiore

Calienta pies
Antiguo Doulton's Mejor Calentador de pies, Vintage Gres
Colección J. di Fiore

 

Sanitarios
Tubería de desagüe de cerámica antiguo años vendedor de muestra

 

Productos Químicos

Colección J .di Fiore

 

Crock Americanos

Colección J. di Fiore

 

Refrescos/bebidas

 
Colección J .di Fiore

Jarras
 
Colección J .di Fiore

  
Filtros de agua

 

Morteros

 

Figurines


 
Colección J. di Fiore

 

Botellones de Whiskey

 

Fuentes consultadas
Lehner’s Encyclopedia of US.Marks -Louis Lehner
Cerámicas Históricas del Río de la Plata - Centro Arqueológico Urbano
Stoneware Bottles - Derek Askey
Arqueología Histórica de Buenos Aires - Daniel Schavelzon
Lic. Soccorso Volpe-Universidad de Rosario
www.botellasdecerveza.com.ar  - Jorge di Fiore
www.tinterosdegres.com.ar - Jorge di Fiore
www.botellasdeagua-gres.com.ar - Jorge di Fiore
www.gresamericano.com.ar   - Jorge di Fiore

Agosto 2016
Jorge di Fiore
Investigador

 

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La cerveza en San Juan

 

En la década de 1870, un inquieto comerciante español, don Tomás González, pergeña la primitiva industria cervecera pero la carencia de información técnica lo lleva a solicitar la colaboración dé dos caracterizados cerveceros alemanes, Eduardo y Amoldo Rosenthal, a quienes invita a trasladarse desde Alemania, en 1878.
González, envejecido y fatigado por una actividad industrial que le era desconocida, transfiere su fondo de comercio a los hermanos Rosenthal, que fundan la antigua Cervecería Alemana. Por lo tanto, ellos son los verdaderos fundadores de la industria cervecera sanjuanina. El producto adquiere renombre no sólo en San Juan sino también en Mendoza, Córdoba y Buenos Aires. Los Rosenthal eran personas ilustradas que introdujeron a nuestro medio ideas claras sobre la cebada malteada; crearon un régimen especial de secado y un sistema de cañerías adaptado a los complicados trabajos exigidos por la industria cervecera; su éxito se debió a que no dejaron nada librado a la improvisación.
Antes de la primera guerra mundial, los hermanos Rosenthal deseosos de viajar a su patria, vendieron la cervecería a los señores José Estrada, Manuel Gutiérrez y Guillermo Yornet; luego Manuel Gutiérrez, vende su parte a los señores Luis Morchio y José Solimano quienes constituyen la   Cervecería San Juan. Corría el año 1942."Sociedad Anónima Cervecería San Juan Limitada" juntamente a don Guillermo Yomet y don Manuel Márquez, esta pronto adquiere renombre por la calidad de sus productos, bajo la dirección del excelente técnico cervecero-maltero don Francisco Snarky, de origen austríaco. En la fabricación se empleaba cebada cervecera sanjuanina trayendo el lúpulo de Alemania, Estados Unidos, Austria y Río Negro (El Bolsón), donde se produce de excelente calidad; la empresa acreditó dos marcas: "San Juan" y "Marbic"; también vendía cebada malteada en diversas partes del país. El lúpulo empezó a plantarse con éxito, en Calingasta, Iglesia y Potito.
Por lo tanto, la “Sociedad Anónima Cervecería San Juan Limitada”  fue fundada por Luis Morchio, José Solimano, Guillermo Yornet y Manuel Márquez. Lo hicieron sobre la base de lo que había sido la primera cervecería de San Juan, la Cervecería Alemana, que habían abierto los hermanos  Rosenthal a fines del Siglo XIX.
La malta y la cerveza fueron galardonadas en exposiciones industriales realizadas en San Juan, Mendoza, Córdoba, Buenos Aires, Río de Janeiro y EE.UU.
San Juan estaba encariñado con la cervecería, la visitaban gobernantes, hombres de negocio, turistas, estudiantes, etc.; era un lugar atractivo donde se paladeaba el exquisito licor de la diosa Ceres.


Otros pioneros

En la década de 1890 los hermanos Pablo y Alfonso Storni, de origen suizo, establecieron una cervecería en la avenida 25 de Mayo esquina Mendoza, ángulo noroeste, para fabricar cerveza a la usanza suiza, es decir, con ligeras variantes respecto de la alemana; explotaron el negocio hasta la primera guerra mundial. Recordamos que Alfonsina Storni, la celebérrima poetisa, estuvo vinculada a esta empresa, pues don Alfonso Storni, de cuyo nombre deriva Alfonsina, era su padre; la futura escritora vivió algún tiempo en esa ciudad.

Posteriormente, los Storni vendieron la fábrica a don Juan Sarich quien había llegado al país en 1894 desde su lejana Yugoslavia (región de Herzegovina), donde aprendió el oficio de cervecero. Empleado en la cervecería de los Storni realizó ahorros ($3.500) que le permitieron - independizarse, instalando una fábrica de licores y bebidas gaseosas. Después compró la cervecería a sus antiguos patrones, utilizando con éxito, la cebada cervecera sanjuanina; demostró que la malta podía competir con la famosa malta Chevalier. Para actuar en la cervecería empleó a sus sobrinos yugoslavos, Elio y Bosco Sarich quienes siguieron con el negocio hasta el terremoto de 1944. Los Sarich explotaron la fábrica en pequeña escala, prácticamente vivieron absorbidos por la Cervecería San Juan Sociedad Anónima Limitada. Esta industriosa familia fundó también, la firma Sarich y Compañía dedicada a la fabricación de licores, vinos y gaseosas; en esta actividad acreditaron la marca “Bombo”.



Sección envase y etiquetado de la Cervecería "Río de laPlata" de  Juan Sarich.

 

Los chops, bien "tiré", trajeron a nuestra vieja ciudad (década del veinte) los primeros "panchos" y las salchichas vienesas con mostaza, que los hermanos Hirchs (alemanes) expedían en conocidos locales que instalaron sucesivamente, en calle Tucumán entre Laprida y avenida Libertador General San Martín (entonces Entre Ríos), en el bar Atlántico, en calle General Acha, en la esquina de Don Bosco, y por último en Santa Fe antes de llegar a General Acha.
Este establecimiento, dedicado a la elaboración de cerveza, licores y gaseosas, estaba ubicado en la Avenida 25 de Mayo, era  propiedad del señor Juan Sarich, de conocida y ponderante actuación en la provincia.
El señor Sarich era de nacionalidad austriaca, y hacía 25 años que residía en el país. Se inició en el comercio formando parte de la sociedad Gambetta, Sarich y Compañía. Al vincularse extensamente en el comercio, creyó necesario para sus intereses y factible por los conocimientos que poseía, dedicarse sólo a la industria cervecera, invirtiendo un capital de 20.000 pesos, que aumentó considerablemente en años sucesivos.
La fábrica de cervezas, gaseosas y licores, era realmente espléndida. Está mentada de acuerdo al tecnicismo moderno, mereciendo citarse el salón de máquinas, con un motor de 25 H.P. y varios de 3,2 y 1 H.P.; la cuba pasteurizadora con capacidad de 2.000 litros y los departamentos destinados a la fermentación de la cebada.
Además, el señor Sarich, se dedicó a la elaboración de vinos, habiendo construido 15 piletas de cincuenta bordalesas cada una y 5 piletas de ciento treinta bordelesas, cada una.  El promedio anual de la cebada que consume es de 10.000 kilos (diez mil kilos) de excelente calidad, cosechada en la provincia.
Las reparaciones y ensanches que el señor Sarich  realizó en su fábrica, indica claramente su deseo de impulsar el negocio, especialmente en lo que a la elaboración de vinos cervezas respecta.

Infortunadamente la cervecería sufrió influencias negativas de orden económico-financiero y político que provocaron su liquidación en 1976. Estaba ubicada en avenida 25 de Mayo y Jujuy. El cierre de esta fuente de trabajo afectó a doscientas familias.

Crédito: Nota publicada en El Nuevo Diario el 4 de julio de 1996

Septiembre 2016
Jorge di Fiore
Investigador

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ORIGEN DEL GRES AMERICANO

 

Las vasijas de gres americanas grises y azules, tales como aquellas hechas en Alejandría, tuvo sus raíces en Westerwald una región de Alemania. Las vasijas de gres de Westerwald eran importadas a América hasta la revolución. La alfarería Alemana era frecuentemente decorada con finos incisos y moldeados medallones, y coloreados con azul cobalto.
Las últimas vasijas americanas eran de alguna manera más simples y la decoración era pintada a pulso o en algunas áreas eran estarcidos en azul.
Las primeras vasijas de gres americanas fueron hechas en Virginia, Pensilvana y Nueva York a comienzo de 1700. Aunque frecuentemente era un producto en bruto más vulgar, la alfarería Americana remplazó en gran parte a la costosa alfarería Inglesa a fines del siglo 18. 

Gres esmaltado a la sal de Alejandría: John B. Swann 1813-25
John B. Swann adquirió  la Wilkes Street Pottery en 1813 y anunció la apertura de su fábrica de gres dos años más tarde. Swann aprendió con el alfarero de Alejandría Lewis Plum, y  especializó la técnica de la producción de gres en sus primeros años en Wilkes Street.
El primer gres de Swann imitaba la alfarería Inglesa marrón. Los jarros y tarros eran parcialmente sumergidos en un fino baño de hierro. Para 1820 se había cambiado a la producción del gres esmaltado en sal, frecuentemente decorado con un azul cobalto. La decoración de Swann es de alguna manera reservada, con pequeñas pinceladas y escasa decoración, consistiendo a veces en pequeños toques de color. Como el primer alfarero en Alejandría, Swann estableció una tradición decorativa que iba a continuar y desarrollarse a través de la historia de Wilkes Street Pottery.Gres esmaltado a la sal de Alejandría: Hugh Smith & Co. 1825-41
Hugh Smith, el segundo propietario de Wilkes Street Potter, no era un alfarero. Smith en sociedad con su hijo Hugh Charles, poseía un negocio al por menor en King Street entre Water (Lee) y Fairfax Street. Su negocio abrió en 1803, vendiendo porcelana, cristal y loza de barro. Cuando Smith hizo una importante inversión en cerámica en 1823, su negocio fue anunciado como “Stone Ware hecho por John Swann”. En 1824, adquirió el establecimiento, y el gres marcado H. Smith & Co. fue fabricado ahí hasta por lo menos 1831, cuando Benedict C. Milburn  se hizo cargo de las operaciones bajo la posesión de Smith. Las últimas piezas fueron marcadas H.C. Smith después que Hugh Charles tomó el control de la dirección de la alfarería. Bajo Hugh Smith & Co. la alfarería producía gres decorado en azul de ondulantes vid y flores. 

El fin de la industria del gres en Alejandría
Cuando la “Wilkes Street Pottery” cerró sus puertas en 1876, la desaparición de la industria fue parte de una tendencia a nivel nacional. La producción alfarera americana estaba cambiando de una industria tradicional, popular a la industrialización en 1830.La producción en masa hecha con moldes remplazó a aquella hecha en la tradicional rueda del alfarero.Yellow wares y los moldeados jarros Rockingham proporcionó una fuerte competencia para las vasijas de gres a mediados del siglo 19. Para 1850 la industria de vidrio podía producir botellas y jarros a menor costo que la fabricación de gres. Las jarras Mason y las latas remplazaban a los tradicionales tarros de gres. La industrialización aumentó rápidamente después de la guerra civil. La gran exposición de los avances tecnológicos en la exhibición centenaria de 1876 ayudó a inducir a los consumidores en contra de la tradicional alfarería. La mayoría de las pequeñas alfarerías en el este de los Estados Unidos pararon la producción para1880. Cuando los hijos de Benedict C. Milburn vendieron la Wikes Street Pottery, la era de la producción de gres tradicional finalizó.

El gres de Nueva Jersey
Antes de los días de las grandes tiendas de comestibles, blister y envoltorios de plástico, los jarros de gres, tarros, mantequeras y otros recipientes proporcionaban los envases utilitarios necesitados para un país en crecimiento. Nueva Jersey era uno de los primeros centros para la fabricación de gres.
Con la proximidad de los mercados metropolitanos de New York City y Philadelphia y la disponibilidad de los depósitos naturales de arcilla, no era de sorprenderse que un número de alfareros estableciera sus firmas a través del estado. La arcilla de Nueva Jersey no sólo proveía a los alfareros locales sino que también proveía a alfareros en la costa de Nueva Inglaterra y Canadá.
Aunque la mercadería de los alfareros de Nueva Jersey era ensombrecida / dominada por las más conocidas alfarerías del norte tal como Whites de Utica, Nueva York y los Norton de Bennington, Vermont, la colectividad de gres de Nueva Jersey ha aumentado significativamente en los años recientes.

De la mina de arcilla a la cocina
El Dr. Daniel Cose es generalmente reconocido como el fundador de la primera escala comercial de alfarería en lo que es ahora Nueva Jersey. Un médico de la corte de Londres, Cose no vino a este país por sí mismo sino que fue enviado con un grupo de artesanos para construir y operar una alfarería, la cual fue construida en algún momento entre 1683 y 1686 cerca de la que es hoy la ciudad de Burlington. Aunque la cerámica de Burlington no fue comercialmente exitosa fue la precursora de lo que iba a ser la principal industria en el estado.
Muchas de las alfarerías fueron fundadas a lo largo de la rica banda de arcilla de gres que corre a través del estado desde el área de Perth Amboy-Woodbridge en el este hasta Trenton en el oeste. Durante el siglo 18, el área de Cheesequake fue el sitio de una sucesión de alfarerías cuyos trabajos son hoy altamente coleccionables.
Una de las primeras alfarerías de gres el cual no hay registro documental es el “Morgan Pottery”, fundada por el capitán James Morgan poco antes de la guerra de la revolución. El sucesor de la cerámica Morgan es el bien conocido “Warne & Letts Pottery” también de Cheesequake. En 1786, después de la muerte del Capitán James Morgan, su hija, María, se casó con un alfarero llamado Tomás Warne. Warne y luego un yerno, Joshua Letts de South Amboy Township, dirigieron la alfarería hasta alrededor de 1820.
Alrededor del tiempo que Warne & Letts fue cerrada, Noah Furman estaba estableciendo su propia alfarería el área de Cheesequake. Aunque las fechas exactas de operación no se saben, según M. Lelyn Branin en Los primeros Fabricantes artesanía Loza de barro y de Gres en el centro  y sur de Nueva Jersey, se han encontrado trozos con fecha del final de 1830 o principio de 1840 y mediados de 1.850.
Después de la guerra civil hubo una demanda de jarros de gres, cazuelas, jarros, mantequeras y una amplia variedad de otros artículos. A través del siglo 19, grandes cantidades de gres barnizado con sal fueron producidas en Nueva Jersey. Entre las firmas operando en ese tiempo estaban Connolly & Palmer en New Brunswick, Van Schock & Dunn en Middletown Point (ahora Matawan), y la J.L.Rue Pottery Co. en Matawan (ahora Aberdeen Township).
Fundada en 1853, Van Schoick & Dunn sigue en carrera como Dunlop & Lisk, aunque la fabricación cesó en los 50’. Las piezas más coleccionables hechas por la firma son aquellas estampadas con el nombre de la firma como también las decoradas con la doble flor.

Forma y Diseño
Los recipientes de gres fueron hechos en muchas partes de los Estados Unidos en varias formas. La forma de huevo estaba entre las primeras formas, las formas rectas vinieron
después.
La técnica del esmalte de sal se encuentra en la mayoría de los envases de gres de Nueva jersey. Este esmalte es formado poniendo la sal en el horno cuando alcanza los 2000° Fahrenheit. La sal estalla y el sodio vaporizado reacciona con la silicona en la arcilla, esmaltando el gres.
Los jarros hechos por Van Schoick & Dunn de Middletown Point son conocidos por su doble flor cobalto. Pájaros trabajados en cobalto han sido encontrados en pedazos de Connolly & Palmer como también en aquellos hechos por los hermanos Fulper de Flemington.
Además del esmalte de sal, la arcilla de Albany y los esmaltes estilo Rockingham fueron también usados en el gres de Nueva Jersey. La arcilla de Albany fue ante todo utilizada para cubrir el interior de las piezas donde el vapor de sodio no siempre llegaba, y a veces era utilizada para cubrir el exterior y un diseño era marcado en la arcilla para revelar la arcilla debajo. Entre las firmas que hicieron piezas con los esmaltes Rockingham estaban: J.L.Rue Pottery Co. (Matawan), Swam Hill Pottery (South Amboy), y Salamander Works (Woodbridge)  
Establecido  en 1880’, la Cía. J.L.Rue Pottery producía yellowware y mayólica además de las piezas de esmaltes Rockingham. La firma operó desde 1881 hasta 1894 cuando la planta de Matawan fue vendida para pagar deudas. Las jarras esmaltadas Rockingham con decoraciones en relieve de cazadores montados persiguiendo a un ciervo son atribuidos a la firma South Amboy. Una de las características más inusual de las jarras es la rana adentro.
Junto con la era Victoriana vino un avance de tecnología y el uso de moldes. Esta era la próxima generación de vasijas de gres. La enciclopedia Collector of Salt Glaze Stoneware se refiere a la era de oro del gres moldeado, cuando dominó el mercado diario, a partir de 1890 hasta la mitad de 1930.
Nueva Jersey no fue líder en esto porque la industria de cerámica en el estado se estaba moviendo desde el gres funcional a otras áreas, incluyendo el floreciente mercado de las baldosas de cerámica. Entre las posibles causas dadas para el fallecimiento de muchos productores de gres estaba la industria del vidrio y la introducción de otras conveniencias modernas tales como la plomería de interior. Uno de los productores del gres moldeado en el siglo 19 fue D&J Henderson de la ciudad de Jersey, el cual fue conocido por sus jarras hechas de cristal de roca.

Colección
El gres barnizado en sal fue uno de los tipos de cerámica más común usados en América. Esta cerámica no fue hecha como obra de arte sino para el uso diario.
Como con otros objetos  coleccionables,  los coleccionistas de gres tienen sus propios criterios para seleccionar que tipo de gres comprar. Un tipo específico de decoración, tal como pájaros, flores o escritura es uno de los focos del coleccionista. Otro foco sin embargo puede ser una cierta firma, un alfarero específico o una región.
La firma de nueva Jersey con mayor reconocimiento fuera del estado es la Hill-Fulper-Stangl en Flemington. Fundada por Samuel Hill en 1814 o a principio de 1815 y habiendo experimentado varios cambios en propiedad, estuvo en servicio por casi 145 años. Según Brannin, antes de su cierre en el año 1980, la cerámica Stangl fue la cerámica más vieja de Nueva Jersey.
Mary Hooper en “La Enciclopedia de Coleccionables” escribe, “Aunque el origen  y la edad afectan el valor del gres, los valores más importantes en valor son ciertas características como la forma, decoración, el esmalte... Para los coleccionistas la decoración es más importante que el barniz. Los de menos valor son los patrones abstractos, los diseños florales y patrones sencillos. Los de más valor son las pinturas de animales, personas y emblemas patrióticos tal como banderas y águilas. Los más deseables son las combinaciones de estos temas”
Por supuesto que la condición y la rareza de la pieza influencian en el valor.

Jarras de Cerámica
Las jarras de cerámica parecen mantener un lugar especial en la mente de los coleccionistas de botellas.
Mientras un coleccionista de botellas de vidrio frecuentemente dejará pasar la oportunidad de poseer otros recipientes de cerámica, generalmente incluirá algunas jarras de cerámica en su colección.
El coleccionista de botellas encuentra que las jarras de cerámica son una importante parte de sus esfuerzos de coleccionista.
Mientras un relativo pequeño número de botellas de arcilla / barro era doméstico en origen, justo lo opuesto pasaba con las jarras de gres; la mayoría de aquellas botellas usadas en este país eran producidas acá.
Los primeros colonos en las áreas de Ohio y Pensilvana eran de los centros de producción de Inglaterra; muchos de ellos eran alfareros. Cuando se descubrió que la arcilla de gres era abundante en estas áreas, muchos de ellos comenzaron a fabricar ollas, frascos de salmuera, mantequeras, moldes para budines, jarritos, y así sucesivamente. También fabricaron algunas botellas de cerámica y jarras para melaza, vinagre, mezcla pastelera y por supuesto whisky.
A comienzo de 1800, artículos utilitarios de gres (excepto botellas) eran hechos casi exclusivamente en los Estados Unidos. Las jarras Americanas de gres, como aquellas manufacturadas en otra parte, eran cocidas a altas temperaturas. Por lo tanto las jarras logradas eran tan duras que desafiaban a no poder ser rayadas inclusive con un cuchillo de acero.
El barniz de sal, tan común en las primeras jarras Americanas, fue logrado al tirar sal común dentro del horno en la cocción cuando la temperatura estaba en su tope. El intenso calor convertía la sal en vapor, liberando el cloro y permitiendo que la soda se convine con el ácido en la arcilla. El barniz resultante es en realidad vidrio de soda el cual es extremadamente duro y resistente al ácido. El barniz de sal les dio a las jarras y otros artículos una superficie “picada” semejante a la cáscara de naranja.
El color de las primeras jarras era usualmente gris pero algunas eran marrones de color claro u oscuro. Más tarde (después de 1890) las jarras fueron hechas de una gran variedad de colores, el marrón usual, blanco, mostaza, rojo y crema. Las jarras hechas después de 1900 aproximadamente, son bastante bulbosas en su forma o cilíndricas en su cuerpo, con una severa forma cónica hacia el cuello
Las primeras jarras eran generalmente decoradas en azul cobalto, poniéndoles letras y / o diseños incluyendo plumas, flores, hojas, insectos, pájaros e inclusive humanos. Uno de los diseños favoritos era el del águila americana.
Otra característica interesante de las jarras de gres Americanas es que muchas eran marcadas con un número el cual indicaba su capacidad: galones, pinta (equivalente a un octavo de galón) o cuarto de galón. Para hacer efectivo el uso del inusual sistema de números el consumidor tenía que tener una idea general de la capacidad del envase en primer lugar.

Potes y tarros de gres
El recolector interesado en objetos pintorescos y caseros encontrará jarros robustos, potes y tarros de gres a su gusto. Hay mucho hoy disponible y los valores comerciales son razonables a excepción de los hechos por algunos de los primeros alfareros, pero inclusive éstos pueden ser localizados donde pueden ser comprados baratos.
El gres está hecho de arcilla marrón y gris la cual se vitrifica a alta temperatura para formar una base no porosa la cual fue esmaltada lanzando un puñado de sal común en el horno. Los buenos potes viejos eran hermosos en proporción y forma y decorados con azul cobalto y a veces con diseños marrones o púrpura pintados a mano. La gran variedad de formas es una de las principales alegrías del coleccionista.
Cierta cantidad de gres fue producida en América en el siglo 18, pero antes de la revolución había solamente algunos alfareros de gres en Nueva York, Huntington, Long Island, Norwalk y Litchfield, Connecticut, Boston y Philadelphia. Remmey dirigía su cerámica de gres en Nueva York durante la revolución y un jarro en la Sociedad Histórica de Nueva York tiene inscrito “Flowered by Clarkson Crolius, New York Feb 17th 1798”. De acuerdo con Barber’s Pottery and Porcelain de los  Estados Unidos, John Remmey comenzó a hacer la cerámica de gres en 1735. Murió en 1762, pero el negocio fue continuado por tres generaciones y un nieto estableció más adelante una cerámica en South Amboy, New Jersey. Henry Remmey trabajó en Filadelfia en 1810, mientras que Richard Remmey trabajó en Filadelfia al final del siglo 19. La cerámica de William y Peter Crolius de New York City fue seguida después de 1762 por Clark Crolius hasta 1837 y por Clark Crolius Jr. De 1838 hasta 1850. Es por eso que el coleccionista  sobre si el Remmey o Crolius es del siglo 18 o 19. Sin embargo, el coleccionista no debe esperar encontrar gres fechada en el siglo 18. Sin embargo la edad y rareza tiene poco que ver con la excelencia del gres, porque el gres americano mejoró mientras la industria se desarrollaba y mucho de lo hecho en 1850 es excepcionalmente bueno. En el siglo 19 vasijas de gres fueron dispersadas a través de Connecticut, Vermount, New Hampshire, Massachussets, New York, Pennsylvania, New Jersey, Maryland, West Virginia y Ohio. Algunas cerámicas eran pequeñas y atendían solamente clientes locales mientras que otras eran grandes fábricas con sucursales en varios pueblos y contaban con un gran negocio de envío.
Es por eso que las cerámicas de gres eran frecuentemente situadas sobre ríos navegables porque era la manera más barata y fácil de transporte.
Los potes y jarros de gres son de diferentes tipos de acuerdo con su decoración y método de fabricación. Los primeros gres eran incisos y esta forma de decoración continuó entre 1790 y 1900. Las figuras de gres eran moldeadas a mano en todas las fábricas entre 1790 y 1900.
Los tarros y jarros de gres eran pesados y algo torpes en forma.Las técnicas para decorar
Utilizaron cuatro técnicas de mayor importancia. Entre estas técnicas podemos incluir decoración con pincel,  el tallado,   punteado arrastrado (slip-cupping// slip-trailing) y la técnica con el uso del esténcil. Incisa
La técnica denominada “incisa” consistía en un proceso popular entre los alfareros desde fines del siglo dieciocho y durante el primer tercio del siglo diecinueve. EL decorador utilizaba una herramienta de metal o una pieza filosa de alambre para tallar una flor, un pájaro, un barco o alguna otra marca sobre la superficie de la vasija. Las vasijas decoradas con esta técnica son difíciles de encontrar ya que solo unas pocas de ellas han podido sobrevivir, las piezas elaboradamente decoradas son costosas. Aunque pocos coleccionistas de cacharros de barro así decorados buscan este tipo de ejemplares, se les piden precios mucho más altos que los precios requeridos a los particulares que buscan las mejores vasijas, ollas o mantequeras  decoradas con la técnica del pincel o la de “punteado arrastrado”  (slip-cup).-

Técnica del slip-cupping o trailing (arrastrado)
Esta técnica consistía en verter una fina línea de cobalto con un elemento en forma de taza   denominado “cup”, similar a la técnica de decoración de tortas Mediante esta técnica   se dejaba una línea levantada en relieve de decoración de cobalto sobre la superficie de la vasija. Esta técnica se utilizó hacia fines de 1830 y hasta   1880,  y algunos de los mejores ejemplares datan de los años 1850 y 1860.-
 
Técnica de decoración con pincel
La decoración a pincel se logró sumergiendo el pincel en un material de cobalto y luego pintando la superficie de la vasija. Los diseños consistían en simples trazos en torbellinos y marcas de capacidad a escenas de acróbatas de circo, batallas navales, o animales exóticos tales como cebras y elefantes. El pincel era la herramienta más común utilizada para decorar la vasija de barro entre 1850 y 1880.-

Técnica de decoración con el uso de esténciles
En la década de 1880, se advierte un cambio gradual en la mayoría de los alfareros, que finalmente condujo a la mecanización de la producción de vasijas y la   desaparición de alfareros locales que hacían piezas individuales sobre una rueda de alfarero. El trabajo  del alfarero para producir una pieza y un decorador

Artículos de las fábricas de gres

Los alfareros fabricaron un número limitado de artículos. Una lista de precios del año 1809 impreso por Clarkson Crolius Pottery  en Manhattan (el documento conocido más antiguo) contenía en su lista jarros, jarras,  cacharros, vasijas, cántaras de leche, jarras con pico (las que hoy se denominan “batter jugs), barriles o refrigerante de agua, tinteros o stands y orinales.
La Fabrica Phoenix Stone Ware en Edgefield, Carolina del Sur, en el año 1840 publicó un aviso (Edgefield Advertiser, 2 de abril del año 1840) solo los siguientes artículos: jarros, jarras, vasijas, cacharros, tazones para leche, floreros y orinales.
Poco cambió con los años. Sin embargo, los artículos descriptos solo constituían piezas de producción estándar fabricadas en cantidad para satisfacer la demanda más o menos constante. Los fabricantes de vasijas también terminaron fabricando un número importante de otras piezas ya sea respondiendo al gusto local o reflejando pedidos particulares. Debido a que muchos de estos últimos objetos eran pequeños, a menudo llevaban terminación vidriada Albany y se han convertido en un prejuicio que el coleccionista tiene contra dichos cacharros. Sin embargo, representan un aspecto importante de la producción de vasijas.

Vasijas de almacenaje
Debido a su gran durabilidad, la alfarería  de barro era adecuada en particular para la fabricación de jarros, jarras, vasijas, ollas y artículos similares utilizados para preservar y almacenar alimentos. Así, la gran mayoría de las piezas encontradas hoy en este medio tenían esa finalidad.

Jarros
Los Jarros:( vasija con una sola asa) podrían tener una capacidad que iba desde medio octavo de galón hasta una vasija de  veinte galones especial para el almacenaje de agua, vino, sidra, vinagre, o aceite de cocina, constituían un producto que fabricaba todo fabricante de artículos de barro. Los primeros ejemplares eran ovoides o con forma de huevo (un estilo que persistió en el sur ya en la última parte del siglo veintinueve), y gradualmente tomó una forma redondeada el período 1830-1850 y luego del año 1860 tubo lados derechos. Para el año 1890 grandes empresas del medio oeste producían ejemplares moldeados   con bordes que van disminuyendo a un ángulo de 45 grados y cubiertos con un mogate negro y blanco así como también piezas “Weeks Patent Jug” con acabado “Bristol” de Akron, Ohio, con un pico y manija de alambre. Los ejemplares más antiguos eran vidriados en sal o cubiertos con alguna variación del material del tipo Albany, excepto en el sur, donde a menudo se preferían los acabados alcalinos. Los precios variaron mucho con el tiempo y según el área geográfica. Los primeros alfareros del este y del sur vendían por artículo. Así, Benjamín Du Val de Richmond Virginia, ofreció en el año 1802 jarros de 5 galones a 10 dólares por docena, mientras de que J. Park Alexander de Akron, Ohio, en el año 1865 vendía un artículo similar por 7 centavos el galón, reflejando una tendencia a vender por galón, que se generalizó en el sur, sudoeste, medio oeste con posterioridad al año 1840. Jarros para melazas 
Vasijas redondeadas con lados derechos con picos vertedores que estaban del lado opuesto a la manija; eran utilizadas para almacenar el endulzante utilizado en todo el país. Constituyen la forma última, y aparecieron después del año 1850. A la mayoría se les daba un mogate mineral de material Albany u otro oscuro. La fábrica de cacharros de Albany (Nueva York) ofreció 3 tamaños durante la década del 50 y del 60: medio, uno, y dos galones desde 2,75 a 6,50 dólares por docena.  

Jarros para almíbar o jarabe

Los alfareros del sur eran más proclives a fabricar lo que ellos denominaron un jarro para almíbar (“syrup Jug”), se trataba de una vasija con forma de vulva una sobre cada lado de un orificio central que no tenía un pico vertedor. En el norte se fabricó una forma similar con una capacidad de cinco a ocho galones y se utilizó para el almacenamiento de líquidos. Los ejemplares del sur se encuentran en mogate alcalino, y la mayor parte de los otros ejemplares están en mogate de sal.
La mayoría de las primeras jarras de gres tenían una boca ancha y abierta hacia afuera para sostener una cobertura encerada o de papel encerado, o un borde interno sobre el cual se apoyaba la tapa. Sin embargo, ejemplares de la última etapa del siglo XIX en especial de Pennsylvania y el medio oeste tenían diversas variaciones en cuanto a la forma en que se cerraban. Algunos, a los que se los denominaban “sellado a cera” (“wax sealers”) tenían un borde doble para sostener una tapa de lata que se colocaba en el lugar y se mantenía en el lugar con cera de vela; otros, denominados Jarras de tomate o “encorchadoras”, tenían una boca angosta a la cual se le ponía un corcho. Existían otros sistemas para tapar las jarras entre los cuales se incluían varios cierres a rosca la denominada “Weir Jar”, patentada en el año 1892 que fue originariamente fabricada en Monmouth, Illinois. Su parte superior se cerraba utilizando una abrazadera de hierro similar a las que se encontraron en las jarras de vidrio para envasado.

Jarros (Pots)
Estas vasijas de almacenaje semiovoidales pueden distinguirse de las jarras debido a sus bocas mucho más anchas y debido a que con más frecuencia presentan manijas. No tenían sus correspondientes tapas. A menudo se las denominaba “Jarras para crema” debido a que se usaban para separar la crema de la leche fresca. A pesar que a menudo se las denomina cántaros (Jars) muchas de estas vasijas fabricadas en forma masiva por el alfarero esclavo Dave en Miles Pottery en Carolina del Sur, técnicamente eran Pots (Jarros). La capacidad de estos Jarros de crema era de entre 1 a 4 galones y se vendían en Wordworth Pottery de Burlington, Vermont, durante los años 1870. Los más pequeños costaban 4,50 dólares la docena, los más grandes 12.

Cacharros pequeños (Crocks)
A pesar de que el término “crock” tiene un origen relativamente reciente su forma (Vasija con lados rectos usualmente con manijas horizontales con forma de orejas), no lo es. Se encontraron ejemplares en Yorktown (1720-1745). Para los años 1850, los alfareros del este, ofrecían dos variaciones de lo que hoy denominamos “crocks”: Los redondeados, anchos, con una capacidad de entre 1 y 4 galones a los que se los llamaba Jarrones para torta “cake pots”, y también, ejemplares más altos con capacidad de entre ½ a 6 galones a los que se denominaba mantequeras o “butter pots”. Generalmente a ambos se los compraba con su tapa correspondiente.
Para agregar un poco de confusión en un aviso del año 1899 de un consorcio de Akron, Ohio se describieron ejemplares muy grandes a menudo de 50 galones de capacidad como barriles de carne “meat tubs”. Estos contenedores   se usaban no solo para salar la carne sino también para almacenar artículos tales como maíz y avena partidos. Se fabricaban mucho en el medio oeste y en el sur durante la última parte del siglo XIX.

Humidificadores de tabaco
Una variedad en la forma del “crock” es el humidificador. Los ejemplares fabricados a mediados del siglo XIX por Edmands & Co. De Charlstown, Massachussets, tenían lados estriados y mogate de material tipo Albany. Los ejemplares de mogate añil vidriado de sal  eran mucho más elaborados y se fabricaban en Utica (Nueva York) alfarero de White & Son, 1890-1900. Estaban adornados con cabezas de mordazas aplicadas, rostros humanos gofrados y tenían una banda irregular.

Frasco (Flasks)
Se trataba de receptáculos ovoides achatados para acarrear agua y bebidas alcohólicas. Se fabricaron hasta el año 1850, momento en que fueron reemplazados por un frasco de vidrio más práctico. Su capacidad usual era de 1/8 de galón o 1/16 de galón. La Stone Ware Manufactory en Richmond, Virginia los vendía por un dólar la docena en el año 1812 y los denominaba “ticklers”, una expresión rara que quizás se refiere al efecto que producía su contenido.

Cantimploras (Canteens)
Vasijas con forma de rueda achatada o con forma de disco a menudo con una manija de alambre y muy gofrada en diseños en azul se fabricaban en tamaños de 1/8 de galón o bien de ¼ de galón tanto por Whites como por Robinson Clay Products Company de Ohio alrededor del año 1900. Muchos artículos eran de publicidad, tales como los artículos en los cuales se podía leer “G.A. Stiff/Saloon/McKinney, Tex.”

Cacharros para la mesa y la cocina
Se fabricaba poca vajilla en barro, debido a su mayor peso. Pero la forma más importante era la jarra (Mug) a pesar de que el pitcher era el más común. Fuera del sur, donde varios tipos de “bowls” siguieron fabricándose durante el 1800,  los utensilios para servir y para comer en este medio se deben tener por raros. Las vasijas utilizadas para cocinar son más comunes.

Mugs (Jarros pequeños)
Se trata de Jarros generalmente utilizados en las tabernas con lados rectos y tenían un material en color marrón óxido y llevaban la impresión “wr” que simbolizaba William tercero de Inglaterra, estos “mugs” se fabricaban en Yorktown, Virginia, Durante los años 1720-1745; mientras que siglo y medio después estas Jarras pasaron a ser en mogato de sal con una decoración aplicada y moldeada y se fabricaban en White Pottery en Utica, Nueva York.

Watercoolers (Refrigerantes)
Normalmente se los denomina Barriles, refrigerantes, o Jarras de fuente 1/8 de galón o 1/16 de galón, como pequeños barriles o “rundlets” o “swiglers”, estas vasijas de forma semiovoides o con forma de barril tenían una boca de tonel en la base y tapas abiertas o, de estar tapadas, tenían unos agujeros. Los ejemplares que se fabricaron más tarde tenían los lados rectos, algunos,  que tenían sistemas de purificación a carbón estaban diseñados para el almacenaje de agua. Sin embargo, los primeros ejemplares que tenían capacidad de hasta 10 galones frecuentemente se llenaban con sidra, cerveza, vino o en el caso de los barriles del tamaño de los “rundlets” se los llenaba con licores de alto contenido alcohólico. A menudo fabricados como regalos, los refrigerantes y los “rundlets” tenían una decoración elaborada. En el año 1847 Norton & Fenton de Bennington, Vermont vendían refrigerantes estándar por 25 centavos el galón pero cobraban el doble por las piezas “ornamentadas”. Una variación interesante la constituye el “blind pig” o cerdo ciego, un barril que se apoya sobre su lado sobre 3 o cuatro pies de tocón. A pesar de que no conozco ningún ejemplar marcado, se cree que estas piezas que están ricamente decoradas en azul, fueron fabricadas hacia mediados del siglo XIX en Pennsylvania.

Botellas
Los primeros ejemplares se parecían a las botellas de vidrio vino blanco y seco importado a Inglaterra del sur de Europa del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, botellas con cuellos largos y cuerpos semi ovoides. Para los años 1860 los negocios en todo el país fabricaban botellas de 1/16 y 1/8 y ¼ de galón, Botellas que tenían los lados derechos, cuellos cortos y bordes bulbosos. “pint” 0,5683dm3: medida de capacidad equivalente a 1/8 de galón. Galón “gallon” 4,546 dm3. Se usaban para Cerveza Auténtica preparada a la manera antigua y no utilizando métodos artificiales modernos; artesanal o de jengibre (Ginger) y varias bebidas suaves y generalmente llevan impreso el nombre del embotellador y en varios casos la del  fabricante, que muchos casos se importaban de Escocia, que eran de mejor calidad.  La mayoría eran tiradas a mano. Todas ellas tenían un precio modesto. En la década de 1850 Gardiner (Maine) Pottery ofrecía el tamaño del quart: 1,137dm3) a un dólar la docena.
La botella gemela fue una versión no usual, dos vasijas iguales con una manija de levante central. Los primeros ejemplares tales como aquellos fabricados por y de marca Absalon Stedman en New Heaven, Connecticut, en la década, sin embargo, existen formas posteriores que son de mayor capacidad.

Botellas con forma de dona “Ring”
Se cree que estas vasijas circulares con forma de donas, que a veces estaban montadas sobre un pie corto y ancho se enganchaban a la perilla de la montura cuando se viajaba a caballo o el trabajador la enganchaba en su brazo y las llevaba a los campos. En cualquier caso estas vasijas podían almacenar agua, o alguna bebida más fuerte (whiskey) Se las considera como típicamente sureñas y fueron fabricadas allí hasta principios de 1900, a pesar de que el artesano de indiana J. B. Rhodes de Harmony  fabricó y firmó una durante la década del 1880.

Sales “Salts
Se cree que los recipientes pequeños y con bases encontrados en el sur y en el medio oeste se tratan de vasijas abiertas para sales a pesar de que su tamaño en algunos casos indicaría haber servido de hueveras. La mayoría están hechos en un material mineral oscuro. Un salero más grande alcalino se lo atribuye a la fábrica en Phoenix, en el ito de Edgefield, Carolina del Sur, por los años 1840. Para el  coleccionista, los saleros o coladores con forma de figura (nota del traductor “figural”: con figuras humanas o animales)  resultan ser más interesantes. Varios con forma de gallina o pato y de mogate de sal decorado en azul datan de  mediados del siglo XIX, en Pennsylvania.

Tazón “Bowl
Estos tazones para preparar, servir y comer alimentos se fabricaban en cantidades en el sur durante el siglo XIX. Un ejemplar extraordinario  se fabricó en Kirkey’s Crossroads, Carolina del Sur, alrededor del año 1845 por el maestro alfarero Thomas Chandler en mogate alcalino verde con diseño abstracto y floral en marrón, y lleva la impresión TRAPP & /CHANDLER. La fábrica Phoenix Stone Ware existente en la misma área del estado hacia los años 1840 publicitó “Tazones (bowls) y Cacerolas (Pans) de todos tamaños de ½ a 5 galones (Publicidad Edgefield, 2 de abril de 1840).
Tanto la forma y la terminología que se aplican a estas vasijas variaban según el lugar y la época de fabricación. La mayor parte de lo que pensamos como “Bowls” (o tazones para mezclar, término que apareció en el noreste alrededor de 1870) tenía lados redondeados y bordes moldeados. Una forma similar pero con lados derechos a un ángulo de más o menos 60 grados se lo llamaba cremera en el sur y en el norte recibía el nombre de budinera donde se lo usaba para cocinar y se lo conseguía a tres dólares la docena con una capacidad  de 1 galón en Woodwhorth Pottery de Burlington, Vermont, durante la década de 1870.

Fuente rescatada: www.gresglosario.com.ar
Autor: Jorge di Fiore
Sugerencia: www.gresglosario.com.ar
Traducción: María Fernanda Rébora

Otras fuentes principales       

                                                      

Septiembre  2016
Jorge di Fiore
Investigador

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La cerámica de Fulham

 

The Pottery Fulham fue fundada por John Dwight alrededor de 1671  ocupó el mismo lugar hasta que fue despejado para el desarrollo de vivienda en 1986.
 Hasta entonces había sido la compañía industrial más antiguo de Londres. Productores en un principio de copias de lozas alemanas, una gran variedad de tazas y de jarras con forma esférica se fabricaron en conjunto con una experimental porcelana de pasta blanda. Cuando en su oportunidad fue excavado el lugar se encontraron muchos fragmentos de grandes tasas de caza del siglo XVIII que se cree que fueron inicialmente de Fulham pero bien podían haber provenido de Vauxhall.
La cerámica se mantuvo bajo el control de los descendientes de John Dwight hasta la muerte de Charles White en 1859.
 Cuando Charles Bailey compró la empresa en 1864 la describió como "no tener la maquinaria y los edificios mal ideados para el trabajo". Él invirtió mucho dinero en la modernización de la fábrica y trasladado allí la producción de la alfarería Vauxhall que compró en 1865. Él fue a la bancarrota en 1889 y la cerámica se hizo cargo de la Compañía  Cheavin. La fabricación en una zona cada vez más desarrollada se hizo  compleja y difícil, por lo tanto la producción del gres cesó en 1928.

1671-1703

 

John Dwight

1703-1709

 

Lydia Dwight

1709-1737

 

Samuel Dwight

1737-1745? 
1751?

 

Margaret Dwight & Thomas Warland

1751-1769

 

Lydia Dwight y William White

1769-1829

 

William White

1829-1859

 

Charles Edward White

1862-1864

 

Mackintosh y Clements, Clements & Co

1864-1889

 

Charles Bailey

1891-1940

 

George Cheavin

1940-1969

 

Winston Cheavin

 

Los alemanes en la historia de Mendoza

  Fritz Wiebe, Cervecero

Fritz Wiebe: nacido en Danzig, Prusia Oriental, perteneciente a una familia de Hugenotes.
 Sintiéndose atrapado, y oprimido por las creencias y costumbres de su familia, escapa a los 10 años de la comunidad. Con sus escasas pertenencias, en pleno invierno con sus patines de hielo escapa por los ríos helados, asegurándose que no lo pudiesen seguir ya el hielo era frágil y no soportaba el peso de un adulto, refugiándose durante la noche donde podía, y pasando días de hambre con el riesgo de morir congelado por el crudo invierno, recorrió 200Km hasta llegar a Erfurt donde aprende de pequeño el oficio de maestro cervecero.
De joven tenía la costumbre de almorzar en un restaurante cercano a la cervecería atendido por la mesera, sobrina de los propietarios, y quien terminó siendo su mujer cuyo nombre era Elfriede Krämer, proveniente de Münster.
Tuvo con Elfriede dos hijas llamadas Úrsula y Hannelore. Estos, debido a una crisis económica deciden venir a la Argentina. Llega a Mendoza con su esposa y dos hijas,  él como maestro cervecero, Fritz Wiebe. En 1922 pone en marcha la Cervecería Andes, una de las primeras cervecería importante del interior del país. Su comienzo fue muy duro, porque sin conocer el idioma, la cultura e idiosincrasia de la gente, debía enseñar y preparar al personal que nunca había trabajado en esta industria. Fritz Wiebe firmó contrato con Otto Bemberg, una importante empresa cervecera argentina dueña en ese entonces de las cervecerías Quilmes, Norte, Santa Fe, Córdoba y de la recién construida cervecería y maltería Andes, a la que debía poner en funcionamiento y que aún hoy existe en nuestra provincia. Entonces compró 5 almanaques de taco por cada año que duraba el contrato, cada día que pasaba arrancaba la hoja del día, hasta que llegó el turno de arrancar la última hojilla y retornar a Alemania, pero nunca la sacó del almanaque, lo enmarcó y decidió quedarse a vivir en Argentina, tierra que le brindó la oportunidad de vivir dignamente hasta el último de sus días, criar a sus hijas y dejar atrás el recuerdo de su tierra natal.
Después vinieron de Alemania varios técnicos en elaboración de cerveza, entre ellos el Bier-Brauer Gottschlich. En esa época se elaboraban dos cervezas: Andes (cerveza blanca) y Cóndor (cerveza Negra). También hay registros históricos de un hombre llamado Ernesto Leyser, nacido en Alemania donde realizó sus estudios de químico cervecero. En 1921 llegó a Buenos Aires donde trabajó con Fritz Wiebe
Publicidad antigua de la cervecería 11 año 1938, cuando fue trasladado a Mendoza a la cervecería Los Andes. Fue el director hasta su retiro en 1958.

Fuente escrita: Edmundo Correas

Jorge di Fiore
Investigador
Noviembre 2016

 

Archivos olvidados

Antiguas etiquetas de papel de cervecerías argentinas – C 1913

  
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Jorge di Fiore
Investigador
Noviembre 2016


Federico Strasser

En el mes de la inmigración en Argentina, el museo pone en valor una importante colección denominada "Familia Strasser", donación realizada por sus descendientes en el año 2002.
Inmigrante Suizo, exitoso empresario de la industria cervecera, Bombero Voluntario y partícipe en un comando de un grupo cívico en la revolución radical de 1893 (datos que Federico anotó de puño y letra en un pequeño cuadernito de anotaciones). Formó parte del Club Industrial de Rosario, el club Tiro Suizo y La Sociedad Filantrópica Suiza.
Juan Godofredo Strasser (Federico) nace en Berna, Suiza en 1858, llega en 1870 a 
Colonia Bernstadt (Roldán) Santa Fe, luego en 1877 se asienta en Rosario.
Se casa con Laura Castelli en 1891 y forman una numerosa familia. Fallece en 1949 atropellado por una bicicleta.

Federico Strasser empresario dedicado a la producción cervecera, fue socio de Carlos Schlau en 1883 en la denominada cervecería alemana. Diez años más tarde-1893-
Se desvincula de Carlos Schlau y compra la cervecería San Rosa a pocas cuadras en donde estaba instalado anteriormente. Estaba frente a la plaza, y eran sus propietarios Costa y Falcone. Le cambia el nombre y a partir de ese momento se llamara Cervecería Strasser.Con los conocimientos adquiridos diseña e instala una fábrica de hielo, ya que la cerveza comienza a beberse fría, a diferencia de la vieja costumbre de tomarla a temperatura ambiente.

“La Plaza Santa Rosa. Estaba situada a un par de cuadras haciendo diagonal con la cervecería. Era realmente un sacrificio  desplazarse por allí para ir a la fábrica Estábamos casi a dos cuadras de una infectada laguna llamada Sánchez.
Esta era una depresión ubicada entre las calles Rioja, Mendoza, Mitre y Corrientes, originada por aguas pluviales.
En 1867, la peste movilizó a la embrionaria sociedad civil rosarina: un nutrido grupo de vecinos elevó un petitorio exigiendo el cegamiento de los pestilentes pantanos de la laguna de Sánchez, cercana a la plaza Santa Rosa.

Pasaron unos cuantos años y, por suerte fue expropiado todo el terreno cubierto por el agua  y se destinaría para una plaza pública sobre cuatro manzanas partidas al medio.  

La comuna de la villa fue comprando los distintos terrenos a sus propietarios a precios reales en las inmediaciones de la laguna de Sánchez. Esto lo recuerdo porque aún estaba en el planeta tierra .Creo que fue en 1889, que más tarde fue la plaza Sarmiento.
Para desagotar la laguna se rebajó el nivel de la calle Paraguay al norte, hasta dar en el Río Paraná, y con la tierra extraída se rellenó aquella. Trabajo mucha gente, incluido los presos, que cedió  la policía.”
Extractado de Magazine –agosto 2012 (Cuento y dramatización)

Personal directivo y obreros posan delante de los toneles que contienen la producción de la Cervecería Strasser, San Rosa de la ciudad de Rosario
Colección Strasser      
                

   
Medalla conmemorativa de los 700 años del Cantón de Suiza 

Acta de nacimiento de Johan Gottfied Strasser.
Fechado  su nacimiento el 31 de agosto de 1858 y dispuesta el 13 de noviembre de 1859, en Berna Suiza.

Colección Strasser-Museo de la Ciudad de Rosario

 



Fuente: Museo de la Ciudad de Rosario

            Agradecimiento German Palleros y Sergio Pegno

Jorge di Fiore
Investigador
diciembre 2016